viernes, 24 de enero de 2020

Educación literaria
Artículo final de la asignatura

Al principio de semestre se nos pidió definir literatura desde los conocimientos que hasta ahora poseíamos sobre esta. Expuse que para mi la literatura era el arte de expresarse libremente mediante géneros que, según su forma, adecuarían la intencionalidad al contexto que se pretendía subrayar. Analizándolo con perspectiva, y partiendo de esta base, creo que esta asignatura me enseñó, sobre todo, dos cosas. La primera es que hasta entonces no tenía ni idea de lo que era la literatura. La segunda, que no era mi culpa. Y es que a través de las líneas que escribía en las entradas de mis artículos, iba reflexionando sobre la poca importancia que da la escuela al trabajo literario. Es asombroso que Irune, mediante sus clases, nos haya podido transmitir los principios del buen hacer literario, comenzando por la correcta selección de textos literarios, el entendimiento del folclore, la educación literaria, la animación a la lectura literaria y la creación de literatura. En las líneas que nos aguardan, realizaremos un compendio de las ideas principales de cada uno de estos cinco temas, elaborando un comentario sobre las actividades, un énfasis en la experiencia práctica, y explicando la futura aplicación de lo aprendido en el futuro docente.

1. Sobre el análisis y selección de literatura infantil

La literatura es un arte que utiliza palabras para manifestarse. Podríamos definirla como el arte creado con palabras. Su objetivo primordial, como el de cualquier otro arte, es el arte en sí, la creación de un objeto artístico que llamamos obra, libro, texto… La unidad comienza con esta primera idea de literatura, como preámbulo para tener claros sus límites, para no confundirla como algo creado para enseñar, o para inculcar pensamientos y valores. La literatura se desmarca, pues, de otros géneros no canónigos, como los paraliterarios. Bajo estos géneros, se dan rasgos que no cumplen normas que configuran los cánones oficiales de la literatura. Y es que para que un texto sea literario su primer objetivo debe ser el artístico, como ya hemos dicho, a lo que hay que complementar una función lingüística predominante como es la poética, la cual va engranada en uno de los tres géneros literarios (véase narrativa, poesía y teatro), sin olvidar que esta debe enmarcar un contenido de ficción.

Dada una definición de literatura y un esclarecimiento de sus límites, el tema prosigue con un recorrido histórico de la paraliteratira infantil desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Se resaltan hitos tan importantes como la invención de la imprenta, el siglo de oro, los escritos de Perrault, Rousseau, los hermanos Grimm, o Hans Christian Andersen. A partir del siglo XIX, sin embargo, y a través del interés de algunos escritores hacia la literatura infantil, se comenzó a vislumbrar la dedicación de psicólogos, maestros y escritores en la lucha por hacer del libro una verdadera fuente de placer y entretenimiento. Se resaltan desde entonces, autores tales como Gloria Fuertes, la exaltación de personajes reales de determinada psicología, el Teatro de los niños de Jacinto Benavente, o la colección Barco de Vapor de la Editorial SM.

A continuación se pasa a hablar del texto teatral como texto escrito con la clara finalidad de ser representado. Forma tan solo un cinco por cierto de la literatura infantil, pero su trabajo es necesario ya que logra que el niño hable y mejore su lenguaje, que ejercite la expresión escrita, que sitúe espacial y temporalmente el tema tratado, que ponga en práctica ciertos medios de expresión artística, que se familiarice con el lenguaje no verbal, y que desarrolle la psicomotricidad y la educación física.

Seguidamente, se introduce la poesía de autor como género que debe presentarse como juego artístico de cara a cultivar la individualidad, la sensibilidad y la formación estética del niño. Se resalta el papel de Gloria Fuertes como gran renovadora de la poesía infantil. Ya finalizando, se concluye el apartado hablando de declamación como la representación dramática de un poema. Es decir, el pronunciamiento de un poema memorizado y comprendido con una intención.

A continuación se habla del género que resta, la prosa. Los textos narrativos son textos caracterizados por una estructura típica de planteamiento, nudo y desenlace. Se subraya y deja bien claro, además, que hablamos de cuento cuando estamos ante un relato breve que no aparece dividido en capítulos. Una novela, sin embargo, es más larga, más analítica, en la que se suceden varias acciones paralelas o consecutivas y que aparece dividida en capítulos. En ambos textos narrativos, se señala, el autor no deja escapar la oportunidad de asimilar la evolución psicológica de los niños protagonistas a la de los lectores.

Por último, la unidad pasa a hablar del análisis y selección de los textos de autor. En todo proceso de selección, los pasos a seguir son los siguientes: la elección de un libro, la hipótesis de la edad a la que conviene, la realización de un análisis de adecuación, y la conclusión, siempre teniendo en cuenta los dos objetivos principales: que los niños descubran el placer de la literatura, y que estos sean conscientes de que la literatura es simbólica y de que hay aspectos que ella puede interpretar desde su propia realidad. El análisis de los textos de autor, ya entrando en materia, comienza por fijarse en el formato, concretamente en lo referente al aspecto externo, las ilustraciones y la tipografía. Posteriormente se habla del contenido, distinguiendo el tema (que no hay que confundir con el argumento), la estructura, el protagonista, los demás personajes, los valores y contravalores, y el lenguaje y uso de la lengua.

Antes de comenzar esta unidad, pensaba que prácticamente todo lo escrito por grandes autores era literatura, y que la paraliteratura en sí no existía, o al menos no veía el límite de su existencia. Consideraba la historia de la literatura como única desde la Edad Media, y aunque sí que conocía numerosas obras implicadas en el recorrido histórico, nunca me había parado a clasificarlas. En lo referente a los géneros literarios, estos ya los conocía, aunque lo que no entendía era la necesidad de su trabajo en el aula, así como la complejidad de su desarrollo.

En cuanto al análisis y selección de textos de autor, gracias a la actividad desarrollada en el blog he podido dar cuenta de lo que significa un buen escogimiento de los textos literarios. El trabajo sobre Lili, Libertad me dio a entender la complejidad de selección de una obra y la adecuación de esta a su edad. Pero sobre todo, he podido entender el concepto de tema de un libro, el por qué de la caracterización de los personajes que se ven contextualizados en una determinada psicología, y la distinción entre valor y contravalor, así como su correcta concreción en la literatura, la cual no se basa en estos, sino que trabaja con ellos.

La experiencia que poseo de la literatura, tanto de mis vivencias como alumno, como de mis prácticas como maestro, es la de una materia que casi no se trabaja en profundidad y que viene dada a la sombra del estudio de la lengua castellana. Es verdad que en la mayoría de los centros se cumplen con los objetivos curriculares y se logra que los niños al menos cojan un texto literario (si es que el maestro ha sabido escoger literatura, lo cual se espera), y que lo lean, aunque sea por obligación. Pero dando cuenta de que el objetivo de la literatura es que los niños descubran sus placeres y se den cuenta de que es simbólica, la práctica profesional, el uso que se le está dando, o la forma de trabajar, es incorrecta. Se debe invitar a los niños a leer, estimular su curiosidad por la literatura, realizar un seguimiento y motivarles en su andadura, alentarles para que no se rindan a medio camino y, por último, dejarles que nos muestren que han sacado de ella. Al fin y al cabo, esta última debería ser la labor del docente.

Lejos de la práctica convencional, y de cara a mi futuro docente, de esta unidad saco en limpio una definición de literatura, la importancia de su trabajo en la Educación Primaria, la distinción y puesta en práctica de los tres géneros literarios sobre el alumnado, y el análisis y selección de textos literarios. Sin duda, en mi futuro trabajo como maestro, pondré en marcha un proyecto que logre que los niños se interesen por la literatura, el cual les haga leer libros que previamente estén analizados y seleccionados para estos. Seguramente realizaré algunas fichas con los pasos a seguir en su análisis, y las compartiré con el cuerpo docente para un mejor funcionamiento.

2. Sobre la selección y adaptación de textos folclóricos

Los textos folclóricos son textos anónimos, de transmisión oral y de multiplicidad de variantes. Se trata de literatura de transmisión vertical, a través del tiempo, y horizontal, a través del espacio, y en su trabajo en Educación Primaria, el folclore no requiere una adaptación psicológica al educando, sino una admiración de este hacia los arquetipos que se vislumbran.

La importancia histórica de la literatura folclórica se debe a que su propio contenido lleva implícito esta transmisión. Es decir, los cuentos son los que son gracias a sus trasmisores. Puede que un cuento folclórico comience contando una historia completamente distinta a la que, con el paso del tiempo, se acaba por contar. Y es que como decía Carl Gustav Jung nuestro nacimiento se produce en el seno de un inconsciente colectivo, creador de imágenes hereditarias. Por esto, repetimos, es regla imprescindible, también para el maestro, el saber que los textos folclóricos son para contar y cantar, y que los textos de autor son para leer. Es necesario, además, saber distinguir entre textos folclóricos en verso, diseñados para recitar, cantar y jugar (aportando verdadera motivación intrínseca, espíritu creativo y metodología de aprendizaje divergente), teatro folclórico infantil, en el que se destacan los títeres de cachiporra y las marionetas (cuyo uso en el aula trae consigo un aprendizaje sobre la cultura y las tradiciones, además de favorecer la interiorización de argumentos, conceptos y vocabulario), y textos folclóricos en prosa, véanse mitos, leyendas, fábulas y cuentos.

Tan solo los cuentos son verdadera literatura; mitos como leyendas o fábulas poseen contenido paraliterario. Vladimir Propp clasifica estos cuentos en cuatro categorías. La primera son los mitos, historias de origen religioso cuyas religiones han desaparecido. La segunda son los cuentos de animales, caracterizados porque todos sus personajes son animales. La tercera son los cuentos de fórmula, en los que se conjuga el absurdo, el humor, la extravagancia y también la lógica. Y la cuarta los cuentos de hadas o maravillosos, cuya característica principal es la aparición de al menos un personaje mágico o fantástico, incluyendo animales que hablan y se comportan como personas en un contexto humano. El nacimiento del cuento maravilloso suele ser ritual o religioso, por lo que muchos cuentos eran inventados para enseñar al niño su cultura y su medio. Propp recoge un montón de circunstancias estructurales basadas en papeles, acciones y funciones que todo cuento maravilloso debe seguir. El héroe del cuento maravilloso tendrá que recorrer todos estos ítems. Los motivos principales de los cuentos folclóricos son los tesoros ocultos, los viajes y búsquedas, la fuga y persecución, el reino de los muertos, la búsqueda del amor, el huérfano maltratado, el hermano más pequeño, la muerte y la resurrección, y el sol y la luna. Como ya hemos dicho al inicio, en todos estos cuentos se vislumbran arquetipos, que a diferencia de los personajes apuntan a que los niños no se identifiquen con ellos, por lo que no poseen psicología y son planos y simbólicos. Los personajes más populares son el héroe, el enemigo, las hadas, los duendes, los gigantes, los ogros, las brujas, los magos, los genios, los animales mágicos, los objetos mágicos y los acompañantes, mientas que los arquetipos más frecuentes suelen ser la madrastra, el padre viudo, los príncipes y princesas, el resucitar con un beso, y el comerse a los niños.

A pesar de que el folclore tiene su esencia en la transmisión oral, gran parte de la literatura folclórica que hoy conocemos se hubiese perdido de no haber sido por algunos de los recopiladores más importantes como Charles Perault, con cuentos tales como el de Caperucita (recordemos que es una recopilación), los hermanos Grimm, con más de 200 historias trascritas, y Hans Christian Andersen, que escriba hasta 164 cuentos. Aun con esto, también hay recopiladores españoles reseñables, tales como Fernán Caballero y Saturnino Calleja.

En lo referente a la selección y adaptación, al contrario que los textos literarios en libros, el cuento tiene que gustar al maestro cuando lo elige, ya que es necesario vivirlo al contarlo. Por tanto, es importante que no nos dejemos llevar por la elección y escojamos una auténtica traducción de los recopiladores en las que se escriban las palabras tal y como se dicen. Lo que el maestro quiere conseguir es que los niños entiendan que la literatura es simbólica. Por eso, sobre los cuentos folclóricos se les debe preguntar preguntas tales como si se imaginan a un personaje de una u otra forma, si hubieran hecho algo en un momento del cuento determinado, si les parece correcta la actuación de un personaje, y si han aprendido algo. Los textos folclóricos contienen, de esta forma, un interés pedagógico y un interés psicológico. A la hora de adaptar los cuentos, hemos de tener en cuenta la edad de los niños, pero también este simbolismo además de los roles de los personajes y los motivos principales que se revelan en la historia.

Antes de comenzar este tema, ni siquiera sabía lo que era el folclore, aunque tenía una ligera idea. Cierto es que había oído hablar de Perault, los Hermanos Grimm y Andersen, pero no era consciente de la importancia de su obra ni de las dimensiones que sus recopilaciones aguardaban. Me ha sorprendido gratamente el paradigma de Propp para reelaborar las circunstancias estructurales de los cuentos maravillosos, lo que me ha llevado, incluso, a imaginar alguna que otra historia en mi cabeza basándome en el esquema de las acciones. Por último, he aprendido un uso correcto del folclore en el aula, aprendiendo que los cuentos folclóricos no deben censurarse o reducirse, sino modificarlo respetando la gran cantidad de matices e imágenes sin preocuparnos inicialmente por la comprensión. Durante su lectura, además, se debe repetir la narración tantas veces como se solicite. Por último, también me queda resalta la importancia que tiene utilizar el cuento-fórum como recurso indispensable para trabajar después de la narración.

En cuanto a la actividad desarrollada en la entrada, que en mi caso ha sido sobre Juan el Fiel, El Rey y las Ranas, y El Señor Sabelotodo, todos cuentos recopilados por los hermanos Grimm, cabe decir que esta ha sido de verdadera utilidad para el entendimiento de cómo trabajar con el folclore en el aula. El cuento-fórum, me atrevería a decir, más que un recurso, debe de ser un método de trabajo, especialmente en lo que al folclore se refiere.

En cuanto a la transferencia de aprendizajes globales a mi futuro profesional, de este tema saco en limpio el entendimiento del folclore como un conjunto de textos populares transmitidos vertical y horizontalmente y que, en su correcta selección, se pueden trabajar en el aula como contenido literario, especialmente en la parte del cuento, que asume como relato breve de carácter lúdico. Me doy cuenta de algo que antes no me alertaba, y es de la tremenda importancia que tiene transmitir, con el folclore, esta cultura de tradiciones inculcadas que saca a los niños, especialmente hoy en día, que es cuando más lo necesitan, de su rutina diaria con el colegio, los amigos, el deporte y las tecnologías, mostrándoles, además, una nueva alternativa de ocio, algo con lo que divertirse, que incluso puedan memorizar y contarse entre ello. En definitiva, sacarles de su zona de confort y acercarles el folclore como alternativa y oportunidad de disfrute y aprendizaje simbólico.

3. Sobre la literatura española y la educación literaria

Esta unidad parte de la base de que la historia de la literatura española no es objeto de estudio en Educación Primaria sino en Educación Secundaria, pero, sin embargo, expone que es necesario explorar algunos conocimientos generales sobre la teoría de la literatura española así como explorar fórmulas para acercar a los niños a algunas obras y autores de nuestra cultura. Se comienza, pues, en la Edad Media, exponiendo los pilares en los que se basaba la sociedad feudal, véase el pueblo, el estamento militar, el estamento eclesiástico y la nobleza. Se señala, que los mejores cantantes españoles surgirían ya en el siglo XV. Posteriormente se pasa a hablar de los siglos de oro, en los que España se encontraba en plena hegemonía política y económica, aunque también se vislumbraba cierto espíritu renacentista. En el siglo XVI aparecería el Quijote de Miguel de Cervantes, y en el XVII surgen autores que ven la necesidad de crear nuevas fórmulas, tales como Lope de Vega, Quevedo y Góngora. A continuación, se pasa a presentar la literatura moderna, que toma como punto de partida la Revolución Francesa y sustenta un movimiento conservador, liberal, individualista, solitario, republicano, universalista y creyente en la técnica denominado romanticismo. Destacan aquí Estébanez Calderón, Mesonero Romanos, Larra… Y también la poesía intimista de Rosalía de Castro. Posteriormente surge también el realismo, corriente estética que cubre los espacios poco atendidos por el romanticismo. Destacan Juan Valera, Pérez Galdós o Armando Palacio Valdés. Seguidamente, ya en el siglo XX, se suceden gran cantidad de tendencias (se podría decir que es el siglo más heterogéneo de todos). Pronto, nuestros autores toman conciencia de la decadencia española a partir de la pérdida de Cuba en 1898 y surge un movimiento denominado Generación del 98, en el que destacan escritores como Pío Baroja, Miguel de Unamuno o Antonio Machado. Además, y alrededor de la Residencia de Estudiantes de Madrid se reúnen por los años 20 un grupo de jóvenes poetas que deciden darse el nombre de Generación del 27, véanse García Lorca, Dámaso Alonso o Luis Cernuda. En la posguerra se sucederían las generaciones casi por décadas. En los años 40 destacan Luis Rosales o Leopoldo Panero, en los 50 Ana María Matute o Fernández Santos, en los 60 surgen generaciones como la de los Novísimos… destacando los hermanos Goytisolo, Fernán Gómez, Félix Grande, Jaime Siles o Blanca Andreu.

A continuación, la unidad pasa hablar de la literatura española y la Educación Primaria. Se expone que la literatura, al igual que la lengua, es un sistema de signos que se diferencia de otros sistemas por la literariedad, es decir, la capacidad de generar nuevos signos en los receptores. El texto literario, tiene por tanto como principio y fin básico el de la comunicación, y por tanto es un acto social. Se pasa a hablar, pues, de los elementos de la comunicación, y se establecen como los más importantes el emisor, con su contexto, el receptor, con el suyo, y el mensaje, teniendo en cuenta los demás pero no entrando a valorarlos en profundidad.

Los géneros literarios son los grupos en los que podemos dividir las obras literarias de forma que cada grupo tenga características comunes, formales o temáticas según la época. Se comienza por hablar de la división genérica de Sócrates entre poesía dramática, poesía épica o poesía lírica. A continuación, aproximadamente XVI, se expone, se habla de lírica en verso, épica en prosa y dramática en forma de diálogo teatral. Los géneros literarios, pueden subdividirse, además, y a partir de ahí, en subgéneros. La lírica se puede dividir en oda, elegía, égloga, sátira, epigrama y epitalamio. La épica en epopeya, poema épico, cantar de gesta, romances, cuento y novela. Y la dramática en tragedia, comedia o drama. Se expone que el currículo de Educación Primaria también incluye algunos contenidos más específicos relacionados con alguno de los géneros literarios. En quinto y sexto se inicia el estudio de la narrativa, la estructura poética y la estructura teatral, así como el conocimiento de algunas figuras literarias sencillas.

En lo referente a la selección y adaptación, parece de lo más acertado señalar que una vez que los niños han superado el proceso de aprendizaje de la lectoescritura, comienza una nueva dificultad, la de hacer que el niño comprenda el verdadero significado de la lectura. Se debe, pues, comenzar por seleccionar textos breves y completos, es decir, con presentación, nudo y desenlace, que el maestro sepa que los niños van a entender, y que sean progresivos en dificultad. En cuanto a la adaptación, siempre que sea posible, cabe sobreponer la premisa de que siempre que sea posible se le tendrán que dar al niño textos escogidos que, aunque no hayan sido creados para su edad, respondan a sentimientos y realidades para las que ya han obtenido referentes y se dejarán otros más complicados para más adelante. La adaptación, se señala, permite salvaguardar el contenido, aunque priva al niño de la forma y la estética, por lo que si el maestro ve la necesidad de adaptar obras para que sus alumnos lean fragmentos, se tendría que limitar a traducir palabras del castellano antiguo.

Por último, se proponen actividades lúdico-didácticas para aproximar a los alumnos de Educación Primaria. En primer lugar, se detallan las características de la programación de un proyecto de aprendizaje, en segundo lugar, las del diseño de una WebQuest, en tercer lugar, las de la creación de números monográficos de periódicos escolares, y en cuarto lugar, de la realización de una semana cultural, punto de referencia de la actividad acontecida en el blog.

A modo de reflexión, puede que esta fuese la parte que más conociese de la literatura. Tal vez porque en Educación Secundaria se machacó mucho el recorrido histórico de la literatura española, aunque sí es verdad que en primaria ni siquiera me sonaban muchos de los autores que aquí hemos expuesto. Los elementos de la comunicación sí que han sido siempre de resonada importancia en el área de la Lengua Castellana, aunque los he entendido casi siempre sin perspectiva alguna. No los he sabido apreciar desde el punto de vista literario. Pasa lo mismo con los géneros y subgéneros, ya que nunca me había parado a pensar sobre la existencia de estos últimos. En lo referente a la selección y adaptación, como siempre, me ha servido para darme cuenta de lo que significa seleccionar un texto, de la importancia de no elegir cualquier cosa, de diferenciar entre verdadera literatura, de adaptar solo cuando es necesario e intentar respetar, en la medida de lo posible, la intencionalidad del autor relativa a su forma y estética.

La realización de la actividad lúdico-didáctica propuesta en el blog sobre Ana María Matute ha cambiado, sin duda, mi perspectiva de entendimiento sobre el trabajo literario en Educación Primaria. La verdad es que se trata de un registro verdaderamente paidocéntrico, en el que nos interesa ya no solo el aprendizaje, sino también el divertimento del niño con este. Creo que no podemos soltar al niño cuatro cosas de literatura y esperar a que se las aprenda, especialmente si son historia, pero quizás sí escoger ciertos puntos y profundizar en ellos.

De cara a mi futuro docente, esclarezco de esta unidad el recorrido histórico de la literatura española, la importancia de un trabajo analítico, más que de síntesis global, sobre dicho recorrido en Educación Primaria, y la correcta selección y adaptación de textos literarios que forman parte de este compendio. En el segundo de estos ítems, además, y dado que sabemos que es en Educación Secundaria cuando los alumnos verán, de forma más detallada, las etapas de este recorrido, considero aun así positivo, de cara al futuro, realizar un análisis para escoger los puntos fundamentales de esta historia, aunque sean 4 o 5, y trabajarlos a lo largo de la etapa pudiendo profundizar en cada uno de ellos a través de actividades lúdico-didácticas tales como la semana cultural. Quizás no tengan que saberlo todo, puede que solo lo más importante, pero no es cuestión de que lo más importante les suene, sino de que, ya que vamos a trabajar ciertos puntos, estimulemos su curiosidad para que quieran convertirse en verdaderos expertos de ello.

4. Sobre la lectura literaria y la animación lectora

La lectura supone un enriquecimiento moral e intelectual, científico y estético y nos brinda una serie de conocimientos necesarios, vocacionales o placenteros. La lectura nos permite el autoconocimiento y autodesarrollo personal y espiritual analizando lo que otros viven y sienten. Con estas palabras comienza la unidad. Y es que es el contenido de estas, precisamente, el que deben los maestros mostrar a sus alumnos. En el tema se vislumbran una serie de actividades para la animación lectora, las cuales están enfocadas a antes de leer, durante la lectura y después de leer. Posteriormente, pasa a hablar de la animación entre niños.

Las actividades para antes de leer tratan de estimular en el niño el deseo lector. Es decir, no tratan de introducir a un niño en la lectura de un libro determinado, sino en el interés por dicha lectura. Podríamos decir, que sin este interés, sin esta curiosidad o sin estas ganas por empezar a recorrer las páginas de un texto literario, estas actividades harían fracasado. El niño sabe leer, sabe descifrar los significantes y otorgarles un significado, conoce el procedimiento de la lectura mecánica, pero en lo que hay que centrarse es en que desee leer. La animación a la lectura trata, pues, de producir un acercamiento afectivo e intelectual a un libro concreto. La verdad es que la mayoría de las prácticas docentes que tratan de animar a la lectura tan solo tratan de presentar el libro, pero no de acercárselo a nivel emocional. La biblioteca escolar es un elemento indispensable e insustituible en el marco general del proceso de enseñanza-aprendizaje. Se distingue entre biblioteca escolar y biblioteca de aula, y los niños saben encontrar perfectamente la diferencia. En cuanto a la concreción de actividades para animar a la lectura de un libro concreto, cabe señalar que estas se deben enforcar a conocer la información que nos aporta el objeto libro, aproximarse al autor de la obra, hacer predicciones sobre el contenido o la forma, interesantes por el tema que se desarrolla, investigar sobre algunos aspectos interesantes para la comprensión, e identificarse de forma previa con personajes, actitudes, situaciones… que encontrarán en la lectura. Entre las actividades para antes de leer que más me han llamado la atención son las de inventar historias paralelas cambiando el título, la historia encadenada, la historia desde un personaje, la entrevista a un personaje, la foto de autor o la de la posición de autor.

En lo referente a las actividades durante la lectura, cabe señalar, y según se expone, que solo los malos maestros abandonan a sus alumnos a la lectura de un libro sin preocuparse por el proceso que llevan a cabo de forma autónoma e individual. Las actividades durante la lectura tratan de recordar, inferir, interpretar, reflexionar, relacionar, profundizar, argumenta, imitar y compartir diferentes aspectos del contenido y de la forma del texto. Se trata, sin duda, de un ítem importante. Se debe separar entre la comprensión connotativa y la denotativa, y no realizar tan solo un seguimiento para verificar la lectura. ¿De qué nos sirve que hayan leído unas páginas si no se han enterado de lo que en ellas pone? O mejor aún, dado que esa pregunta solo atiende al contenido connotativo. ¿De qué nos sirve que lean unas páginas si bien no comprenden o no reflexionan sobre la comprensión de estas?

Las actividades para después de leer son también importantes. Llevan a cabo un proceso de síntesis global y de aspectos concretos, elaboran conclusiones, establecen relaciones entre personajes, acciones, causas y consecuencias… interpretan hechos, actuaciones, situaciones… y establecen valoraciones objetivas y subjetivas. Estas son tremendamente necesarias, ya que es el momento de dejar huellas emocionales en la lectura, y aprovechar para hacerles ver, o entender, que un libro puede aportar mucho por dentro.

Por último, y en lo relativo a la animación entre niños, se trata de actividades para que los mismos animen a sus compañeros a leer los libros que más les han gustado. Se trata de una interacción entre iguales. Muchas veces el niño ve como el maestro tan solo se va a interesar porque este lea un determinado libro. Sin embargo, si es un compañero o amigo el que se lo ofrece, la recepción de este puede ser aun mejor. Se resaltan actividades, tales como el cuento-rompecabezas, las frases célebres, las fichas de lectura, el plano, el tráiler o la votación.

Hasta ahora, nunca se me había planteado la posibilidad de leer un libro como un compendio de actividades a su alrededor tan elaborado. La verdad es que si yo fuese niño disfrutaría del proceso como el que más. Sin la ayuda de las actividades aquí expuestas no podría haber imaginado, quizás si esbozado, el conjunto de un proyecto para la animación lectora. Quizás si pudiera haber elaborado actividades para antes de leer, pero nunca para durante la lectura o después de esta. Esta unidad me ha servido de mucho, y es de las que más he aprendido.

La práctica docente respecto a la animación lectora está prácticamente devastada. Se encuentra, en la actualidad, y hablo desde mi experiencia como alumno de prácticas, atada por la idea de entregar a los alumnos un libro en cada evaluación para leer, y realizar fichas de lectura que en el mejor de los casos siguen el proceso de lectura poco a poco y, en el peor, tan solo se ven como un examen final del libro. Leer y escupir serían, pues, las premisas de la realidad práctica acerca del trabajo de la lectura literaria visto desde mi experiencia.

La realización de un proyecto para la animación lectora con el libro El niño que quería ser Tintín me ha ayudado bastante a comprender el significado real de animar a leer. Creo que es el proyecto con el que más he disfrutado y aprendido. Considero que las actividades de antes de leer podrían animar a los niños a la lectura del libro. Me los imagino ya haciendo trampas y curioseando en sus adentros. Durante la lectura es cuando propongo diversos debates dialógicos, en los que esperaría una ilusionante participación. Las actividades de después de la lectura ayudarían al niño a solidificar la experiencia y, no solo esto, sino que las he llegado a entender como actividades anteriores a la lectura de un nuevo libro. Es decir, estas actividades post-lectura, bien enfocadas y de las que se saque una experiencia emotiva, pueden llegar a ser actividades prelectura del siguiente libro, dado que animan a la siguiente aventura.

De la animación lectora, y de cara a mi futuro docente, saco en claro la importancia que tiene animar a leer a los educandos, la multiplicidad de actividades que se proponen para antes, durante y después de la lectura, y el interés por la animación entre niños. Cuando sea maestro, y tenga la oportunidad de trabajar la literatura en mi aula, elaboraré proyectos de animación y, estoy seguro, que utilizaré estos apuntes para coger ideas sobre actividades a realizar. Las actividades de animación literaria tienen, además, un punto oculto que saca a los niños de su rutina. Cada libro es distinto y cada actividad debe de serlo también. No pasa nada por romper cánones, debemos de ser todo lo excéntricos que podamos, debemos de hacerles ver que no todos los libros son iguales, o que al menos no existe una única manera de leerlos.

5. Sobre la creación literaria

¿Qué hace mal un maestro respecto a la creación literaria? En primer lugar, pide a los niños una redacción sin especificarles qué se quiere. Ni ellos ni él comprenden el concepto de redacción, o al menos no lo enfocan bien. No pone un ejemplo de lo que se quiere, cuando se hace necesario, o bien un ejemplo para toda la clase, o bien el de algún autor. No resuelven las dudas de los alumnos. No piden pensar qué escribir ni desarrollan un esquema para entregar. Cuando dejamos al niño hacer una redacción por que sí, hacen auténticas mediocridades. La literatura es arte, y el arte lleva trabajo. ¡No vale cualquier cosa! Piden a los niños que escriban las redacciones en clase, en las horas programadas, e igual no es un momento en el que estén inspirados. Se centran en las faltas de ortografía, cuando hay que atender a todos los aspectos, además de nunca corregirles sobre la redacción; las obras de arte no pueden ser manchadas de esa forma. La coherencia y cohesión son ejes vertebradores. Los borradores, además, son necesarios y previos a la puesta en limpio. Es necesario guardarlo todo: el boceto, el primer escrito, y, en resumen, todos los estadios del aprendizaje. El niño, con este mal maestro, no lee la redacción a sus compañeros, que pueden aportar ideas de mejora, especialmente en la función poética, y comentarios positivos. Esta lectura debería darse y prepararse. No piden tampoco a los niños autoevaluarse mediante una rúbrica, que es una evaluación, no una calificación. Por último, no se les explica qué es lo que debe tener un texto para ser literario. En la creación literaria, lo más importante es la forma, la parte cualitativa. Una historia no es buena porque su contenido sea bueno, sino porque está bien contado. Esto no quiere decir que el contenido no sea importante.

La prosa es el género más similar al uso lingüístico ordinario, y, por lo tanto, la forma más natural de crear literatura en la actualidad. Los niños deben de seguir un esquema básico de la creación en prosa: primero deben anotar ideas en una hoja en sucio, luego han de ordenarlas y formar una estructura, posteriormente realizarán la primera escritura que consideraremos como borrador, posteriormente una primera revisión formal donde fijaremos la atención en la puntuación, la expresión, la acentuación y las redundancias, luego se realizarán las correcciones, y por último se pasará a limpio la creación. Existen ciertas actividades que funcionan como estrategia para combatir el llamado folio en blanco. Entre ellas, caben destacar los conjuros, las historias mudas, el binomio fantástico, el cuento avió o el cuento de colorines. También existen estrategias para crear textos o juegos poéticos para niños. Suelen ser sencillas, ya que parten del hecho de que la poesía, en especial la moderna, no necesitan rimar. Algunas de las que más me han gustado son los chises hiperbólicos, las adivinanzas, los acrósticos, la ficha inicial, los poemas de carpeta, las repeticiones, los poemas del mundo y el poema sobre canción (sobre este último elaboré la actividad). La dramatización también es un recurso que desarrolla una gran cantidad de capacidades en el niño. Por ello, es importante atender también a la creación literaria de obras dramáticas, aunque sean sencillas y breves. Los niños deben comprender que el teatro es fuente directa de expresión, y que se hace a veces igual de necesario que la prosa o la poesía. Lo mejor es crear obras que se personalicen para la clase, en unas ocasiones lo hará el maestro, y en otras, la trabajarán los niños.

La creación literaria es algo que, personalmente, siempre me ha gustado. Aun con ello, cierto es que solo había trabajado el estilo narrativo, y que, gracias a las clases de Irune, me he dado cuenta de un montón de cosas que se pueden mejorar en mi estilo. Por ejemplo, me he encontrado con que en mis textos pongo muy pocos adjetivos, y que cuando lo hago no logro describir con exactitud aquello que estoy imaginando. Además, y en cuanto a la poesía y el drama se refiere, he aprendido diversas actividades y métodos para poder llevar a cabo una correcta composición creativa.

La actividad que se nos proponía hacer, la cual versaba en crear tres textos literarios que sirvieran como modelo para la futura creación de alumnos de primaria, ha sido satisfactoria. Aun con esto, me he dado cuenta de lo difícil que es crear un buen texto, especialmente en el plano del verso. Por un lado, sin las actividades de estrategias proporcionadas por la profesora creo que no podría haber hecho un buen fragmento, y, por otro, cabe destacar la obsesión por la rima como principal dificultad. Me costaba imaginarme la poesía no rimada, y eso que soy consciente de que la mayoría de la lírica actual no rima. Por otro lado, considero que sí he podido aprender bastante de la actividad a pesar de estas dificultades.

En la realidad práctica, o al menos desde mi experiencia. Es cierto que casi ningún maestro propone estas creaciones literarias pautadas con actividades, ni mucho menos hacen ellos una de ejemplo. Se limitan, como bien se ha hablado en clase, a pedir redacciones genéricas, y se premia la limpieza, la creatividad y la buena ortografía en vez de la forma, la cual, como hemos dicho, forma parte imprescindible de una buena historia.

De cara a mi futuro docente, de esta unidad saco en limpio un método para la correcta creación literaria en Educación Primaria, ciertas estrategias para la creación en prosa, otras tantas para la creación en verso, otras pocas para la creación dramática, y, por último el hecho de saber combinar la creación literaria con la creación artística. Por tanto, utilizaré la creación literaria como método de trabajo en mi clase de literatura. Seré consciente, por un lado, de todas las bondades que esta ofrece a sus alumnos, y, por otro, del listado de cosas que suelen hacer mal los maestros respecto a dicha creación, en orden de no cometer los mismos errores y estimular, mediante ejemplificaciones y propuestas de actividad, la curiosidad de mis alumnos por la literatura y, más concretamente, por la creación literaria.

Textos creativos
Modelos para la creación literaria

a) Creación en prosa y relación con la edad

El Enanito Loco es un texto en prosa diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de quinto de primaria. La estructura del texto sigue la estrategia de creación de las seis preguntas; véase ¿quién?, ¿dónde?, ¿qué hacía?, ¿qué dijo?, ¿qué le decían?, y ¿cómo terminó? Esta estrategia de creación parece bastante adecuada para su trabajo con niños de 10 años, que presentan ya una mentalidad más analítica y capaz de construir estructuras lógicas con herramientas de ayuda. Cabe decir que la idea del enanito loco no es mía, sino que surge de un cuento que solía contarme mi abuela por las noches cuando era pequeño, y que he querido transcribir realizando algunas modificaciones. ¡Allá vamos!
El enanito loco mide unos 4 centímetros, es delgadito, tiene una nariz casi tan puntiaguda como la de pinocho, unas orejas más grandes que toda su cabeza, un sombrero morado y un traje verde con un cinturón amarillo. Sus pies son más pequeños que sus uñas, y están resguardados por unos zapatitos triangulares con una bolita gris cosida al final de estos. El enanito loco vive en el interior de una gran seta de color violeta, aunque no pasa mucho tiempo en casa. Y es que suele pasar la mayor parte de su día en el colegio de un pueblo cercano a donde vive, subido a los hombros de los niños. Les susurra cosas que tienen que hacer, sobre todo travesuras. Él siempre se troncha de risa cuando una travesura sale bien. Un día logró que un niño pintase toda la pared de su clase con un rotulador. Otro día consiguió que una niña escondiese todos los libros de matemáticas en un cajón escondido en el aula… ¡todos los niños estuvieron buscándolos media hora! También logró llenar el cuarto de baño de papel higiénico, convenciendo a uno de los alumnos de tirar los rollos a lo largo de este como si de una serpentina se tratase.

Un día, el enanito loco quiso subirse al hombro de Dani, un niño de 8 años, de media estatura, delgado, de pelo castaño, educado, deportista, de muy buen corazón… - Hola. – Dijo el enanito. – Hola, ¿quién eres? – Soy el enanito loco, estoy aquí para que lo pases bien en el colegio. – Encantado, enanito, pero yo ya lo paso bien en el colegio. – Bueno… Te propongo pasártelo aun mejor, ¿qué te parece? - ¿Cómo? – Respondió Dani. – Es fácil. Quiero que cojas la agenda de tu profesora, la que tiene siempre en su mesa para ver a qué clase tiene que ir cada hora, y que le cambies los horarios por otros distintos. Así no sabrá a donde ir y la veremos perdida por los pasillos. ¡Ji, ji, ji, ji! – Dijo el enanito riéndose. – Pero enanito, ¡eso es cruel! - ¿Cruel? Es divertido. - ¿Para quién? ¿es divertido para la profesora? ¡hay más formas de divertirse enanito loco, y muchas son buenas! El enanito, que hasta ahora solo había disfrutado del sufrimiento de los demás, se puso, por primera vez, en su corta vida, en el lugar de las víctimas de sus travesuras. Se imaginó ser ese limpiador que le tocaba dejar el baño impoluto la tarde que se había dedicado a tirar los rollos de papel, o esa profesora que tenía que dar cuenta de las paredes pintadas en su clase, o todos esos niños que se pasaron un buen rato frustrados por no encontrar un libro que él había escondido. El enanito loco, bastante triste, bajó del hombro de Dani, y cabizbajo comenzó a caminar hacia casa. Cuando llegó a su setita, se puso el pijamita, se tumbó en su camita, y cansado y hastiado, echó a dormir.

Al día siguiente volvió a la escuela. Encontró a Dani, y se volvió a subir a su hombro. - ¿Qué otras formas hay de divertirse, Dani? – Le preguntó. – Ja, ja, ja, quédate aquí subido todo el día, verás que bien nos lo pasamos. – El enanito loco pasó el día pegado a Dani, estuvo en clase con él, se partió de risa con algunos de los chistes que su profesor contaba, conoció a sus amigos, vivió un partido de fútbol en el patio del recreo, saltó a la comba, jugó al pilla-pilla, visitó la casa de Dani, conoció a sus padres, se lo pasó en grande escuchando las historias de su abuelo, bailó al ritmo de la música que el niño sobre el que se apoyaba cantaba desde su cuarto… Volvió a su casa dando saltos de alegría, girando en el aire, sonriendo. El enanito loco había pasado el día más feliz de su vida. Ya estaba deseando acostarse para despertarse mañana y subirse a los hombros de otro niño. En verdad quería pasar un día con cada uno de los niños de ese colegio. Sabía, perfectamente, que cada uno le tendría algo distinto que enseñar. Quería divertirse, y había descubierto una nueva forma de hacerlo.

b) Creación en verso y relación con la edad

Sol a cántaros es un texto en verso diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de sexto de primaria. La estructura sigue la estrategia de poema sobre canción. Por ello, nos inspiramos en el tema Cuando me siento bien del grupo español Efecto Pasillo, al que cambiamos en casi su totalidad, la letra, dejando solo la melodía para que pueda ser un poema cantado. Esta estrategia de creación parece adecuada para niños de 11 años, que se verán motivados al seleccionar una de sus canciones favoritas y cambiarle la letra para adaptarla a su propia forma de pensar. El texto escrito a continuación, no es más que un reflejo de muestra sobre cómo adaptar la canción de Efecto Pasillo a las circunstancias contextuales de un niño de 11 años, en orden de atraerlo hacia la idea de creación literaria que proponemos.

Cuando me siento bien,
me levanto con sorpresa,
me meto en la ducha, calentita, espesa.
El invierno es la estación que me hace sonreír,
me voy al colegio, contento y feliz.

Me siento bien,
entro al cole con frescura,
matemáticas, lengua, o literatura.
Todo lo bonito que hay en una clase entera,
luego toca el patio,
¡te echo una carrera!

Soy capaz de jugar muchas horas,
de correr, de gritar, de bailar de apostar a que
soy más feliz que ninguno,
en solo un segundo sonrío y me siento bien.
Te doy mi optimismo tu me das el tuyo,
hoy toca hacer algo,
que todos queremos hacer.

Hoy toca ponerte,
con tus amigos a jugar a un juego.
Al fútbol, baloncesto,
Cualquier deporte no es cosa de luego.

Por eso, hoy toca,
optimismo todo el día.
En la mañana, en la noche,
sol a cantaros y mucha energía.

c) Creación dramática y relación con la edad

Teatro de tristeres es un texto dramático diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de sexto de primaria. La estructura del texto sigue la estrategia de escribir un drama. Esta estrategia parece bastante adecuada para su trabajo con niños de 11 años, ya que se trata de una creación desde cero que toma como base otras experiencias dramáticas que los alumnos hayan podido vivir en cursos anteriores. El niño parece, además, suficientemente capacitado a esta edad para construir estructuras de diálogo lógicas con ciertas herramientas. La construcción de títeres, además, es un recurso lúdico que va de la mano con esta creación, y que dará un toque a la obra de lo más personal, ayudando a los alumnos a sentirse identificados con ella. El texto propuesto a continuación no es más que una ejemplificación de cómo, con tan solo cuatro personajes, se puede crear una estructura dramática sencilla, original y divertida.

- Antonio Tristón: hola María, ¿qué tal?
- María Tristona: mal, una mañana horrible, ¿y tú?
- Antonio Tristón: mal también.
- María Tristona: claro, como siempre en Tristelandia.
(Llega Roberto Tristón).
- Antonio Tristón: hola Roberto, ¿cómo te va?
- Roberto Tristón: fantásticamente, ¿y a vosotros?
- María Tristona: ¿fantásticamente? ¿te pasa algo? ¡debes de tener fiebre!
- Roberto Tristón: no, simplemente me encuentro feliz.
- María Tristona: ¿feliz? ¿con qué motivo?
- Roberto Tristón: no lo sé, me encuentro raro, me apetece hacer cosas, ja, ja, ja.
- María Tristona: eso no es normal. A ti te ha pasado algo para estar así de contento.
- Roberto Tristón: no hombre. Bueno, me voy a ir, que sino no llegaré a trabajar. ¡Un saludo!
(Desaparece Roberto Tristón y se hace un silencio).
- Antonio Tristón: ¿qué le pasa? está feliz.
- María Tristona: nada bueno, desde luego…
- Antonio Tristón: ¿y si le seguimos a ver qué es lo que le sucede?
- María Tristona: me parece mal, vamos allá.
(Antonio Tristón y María Tristona desaparecen y, posteriormente, vuelven a aparecer en una esquina observando los movimientos de Roberto Tristón).

- Roberto Tristón (tatareando una canción y bailando): lalala, lala, laaa… ¡Buenos días jefa! Bonito día el de hoy, ¿no? Me voy a mi puesto que me toca rellenar un montón de informes. Me pondré música mientras trabajo, ¡eso alegra mucho más el día!
- Jefa Tristona: ¿estás bien Roberto? ¿te noto algo cambiado? Hacer informes no es divertido, es aburrido, ¡más bien triste!
- Roberto Tristón: no desde que leo este libro, Cómo ser feliz en Tristelandia.
- Jefa Tristona: anda, anda. Déjate de libros y ponte a trabajar.
(Jefa Tristona y Roberto Tristón desaparecen de plano, mientras permanecen María Tristona y Antonio Tristón).
- María Tristona: ¿has oído? Roberto está leyendo un libro que le impide estar triste como todos los demás…
- Antonio Tristón: sí… ¿raro eh? Tenemos que hacernos con ese libro.
(Antonio Tristón y María Tristona desaparecen, y, posteriormente, vuelven a aparecer en una esquina observando a Roberto Tristón).
- Roberto Tristón: una firmita por aquí, un escrito por allá… creo que ha llegado el momento de hacer una parada para ir al baño.
(Roberto Tristón desaparece y se quedan María Tristona y Antonio Tristón).
- María Tristona: ¡ahora, es el momento, corre!
(Antonio Tristón se hace con el libro)
- Antonio Tristón: ¡lo tengo! ¡Es mío!
(María Tristona y Antonio Tristón desaparecen de la escena. Posteriormente, vuelven a entrar los dos con el libro).

- María Tristona (leyendo): para ser feliz en Tristelandia hace falta sonreír en todo momento. Darte cuenta de que la vida es un regalo. Exprimir cada minuto como si fuese el último. Saltar, reír, correr, jugar… ¡Tener optimismo!
- Antonio Tristón: ¿qué significa todo esto? ¿acaso no todo el mundo debe estar triste en todo momento? ¡No lo entiendo!
- María Tristona: al parecer no, en este libro hay una cosa que se llama alegría. Creo que es algo que te hace sentirte bien contigo mismo.
- Antonio Tristón: ¿y cómo se consigue la alegría?
- María Tristona: es fácil. Aquí hay una lista de cosas que puedes hacer. Por ejemplo, jugar con tus amigos, hacer deporte, cantar, bailar, reírte…
- Antonio Tristón: parece divertido, sin duda. ¿Merecerá la pena?
- María Tristona: supongo que sí, mira Roberto, se le ve feliz. ¿Qué motivos habría para estarlo en Tristelandia?
- Antonio Tristón: tienes razón María, creo que deberíamos de hacer caso a ese libro.
- María Tristona: ¿qué probamos primero?
- Antonio Tristón: esto de cantar parece divertido. ¿Vamos a ello?
- María Tristona: ¡vamos!
(María Tristona y Antonio tristón se ponen a tatarear una canción distinta cada uno).

d) Creación del libro y relación con la edad






jueves, 14 de noviembre de 2019

El niño que quería ser Tintín
Actividades inspiradoras para la animación lectora

El mundo de Tintín es más divertido que el nuestro. Aquí hay demasiadas cosas que no comprendo y que me ponen muy nervioso. En las historias de Tintín se nota enseguida quiénes son los malos o cuando hay algún peligro. Pero aquí no se sabe nunca cómo va a terminar todo y, aunque seas muy bueno, no es seguro que vayas a ganar. Así habla David, protagonista del libro El niño que quería ser Tintín. Quizás la frase nos persuada e invite a leer el libro que acontece, pero es que, también, inspira en su contenido al emprendimiento activo en su lectura por parte de nuestros estudiantes. El autor de la novela es el francés Santiago García-Clairac, nacido en 1944 y de resonado prestigio por sus obras literarias y guiones cinematográficos. Su novela pertenece a la editorial El Barco de Vapor. Ilustrado por Francesc Infante, El niño que quería ser Tintín fue publicado y editado por primera vez en el año 2005, y sus ventas se dispararon en los años posteriores dada la genial acogida entre los más jóvenes.
La novela de García-Clairac es sin duda idónea para su trabajo en cuarto de primaria. Su elección se debe, en primer lugar a la simplicidad de su formato, que presenta un aspecto externo óptimo al tener proporciones de libro de bolsillo y facilitar la manejabilidad por parte del alumnado. Además, y aunque no en abundancia, el texto va a acompañado de ciertas ilustraciones que se ven necesarias para sugerir al lector una idea acerca de la complejidad de la historia. La tipografía es precisa y se encuentra clara a la hora de ajustarse al campo visual de un receptor de 9 años. En lo referente al contenido, el tema principal de la obra trata de la importancia de enfrentarse a los problemas para mejorar la autoestima. Aunque podamos resaltar temas secundarios tales como el de la necesidad de establecer buenos modelos de conducta, la importancia de la familia, la amistad, el acoso escolar… Esto se recoge en una estructura lineal, en la que se sigue un planteamiento, un nudo y un desenlace. El protagonista recorre este hilo argumental respondiendo al momento evolutivo de un niño de 9 años, por lo que el lector se puede sentir plenamente identificado, observando como David juega a las mismas cosas que él (al fútbol en el patio del colegio, por ejemplo), siente mismas cosas que él (preocupación por sus padres, miedo de lo que no entiende, rabia por las injusticias de su día a día…) o habla como lo hace él (con un lenguaje que peca de una gramática sencilla a la par que adaptada a su entendimiento). Los demás personajes también son cercanos, y responden a estereotipos, como el caso del profesor Torres como maestro autoritario, Gilberto como matón del colegio, Leticia como amor platónico… Por último, cabe señalar que del libro se pueden extraer valores (o al menos se puede tratar de que se extraigan), tales como la autonomía personal, la personalidad, o el valor de la buena convivencia. Estos valores se dejan vislumbrar y se entremezclan en unas líneas que, mediante un correcto uso de la lengua, hacen de esta una novela idónea para su trabajo en el cuarto curso de Educación Primaria.
A modo de síntesis, el libro de García-Clairac trata de un niño de 9 años con una vida rutinaria pero, según él, llena de problemas. Empezando por su casa, donde no vive la mejor de las situaciones con su padre y madre, que parecen estar discutiendo día sí día también. Siguiendo en el colegio, donde la cosa no mejora, ya que en el plano académico no sabe rendir con la mayor plenitud. En lo que a sus relaciones sociales respecta, David no tiene a penas amigos, y además es acosado por Gilberto, el matón del colegio. En lo deportivo tampoco destaca, pero es que, además, y en el margen sentimental, a nuestro protagonista le gusta una chica llamada Leticia que parece no fijarse mucho en él y rehuirle. David huye de todos los problemas de su vida a diario y se escapa a un mundo de fantasía sumergiéndose en los comics de Tintín. Y es que a él, le gustaría ser como Tintín; valiente, sincero, buen amigo, seguro, decidido… Pero nunca se atreve a dar el paso. Un día, por lances en su rutina, se ve envuelto en una trastada de la que logra ayudar a Leticia con un problema que tenía. A partir de ahí, su vida empieza a cambiar, ya que esta la mira con otros ojos y recibe el respeto de sus compañeros, lo que le anima a convencerse de que vivir la realidad resulta mucho más divertido que hacerlo a través de los cómics. La obra finaliza con un David distinto, un niño valiente, sincero, decidido, seguro y de mayor autonomía, que resuelve sus propios problemas de forma satisfactoria. Un David que se parece a Tintín, pero que ha descubierto que ser David es aun mejor, mola más, por así decirlo.
A continuación, pasamos a proponer una serie de actividades anteriores a la lectura, enfocadas a potenciar la animación lectora como eje primordial, de seguimiento de la lectura, que persuaden al lector para que exprese sus interpretaciones sobre los contenidos, y posteriores a esta, que tratan de verificar la comprensión connotativa global y de inspirar al alumnado a realizar valoraciones sobre los hechos acontecidos, momento en el que tienen la posibilidad de optimizar su lectura sacando en limpio ciertos valores que se pueden trabajar con el libro.

¡Predice, sugiere, sorprende!
Cursos de desarrollo
Disposición del aula
Individual
Parejas
Cooperativo
Forma de u
Biblio aula
Tiempo estimado
30’
60’
90’
120’
½ jornada
1 jornada
Áreas curriculares
Mates
Literatura
Sociales
Naturales
Inglés
Artes
Fase del proyecto
Actividad aislada
Antes de leer
Durante la lectura
Después de leer
Objetivos de la actividad
· Conocer la información que nos aporta el libro
· Aproximar el autor de la obra al alumnado
· Realizar predicciones sobre el contenido
Desarrollo de la actividad
Tras llegar del recreo, los niños encuentran su aula cambiada. Todas las mesas y sillas se encuentran apartadas hacia la pared. En el espacio central del aula se dispone una gran colchoneta y, en la entrada, un espacio para dejar los zapatos. Los niños se descalzan, entran, se sientan en la colchoneta, y se disponen a comenzar con la actividad. El maestro presenta el libro El niño que quería ser Tintín. Lo primero, y lo más obvio, pregunta a los alumnos quién es Tintín. Los que sepan quien es, levantarán la mano, explicarán el personaje, y con ello se les incitará a contar algunas de las grandes historias de Tintín. Y ahora… ¿qué les sugiere entonces el libro? ¿qué pueden decir, pues, los niños sobre el contenido? ¿qué aventura imaginan que recorrerá las páginas del libro? Estas tres preguntas iniciarán un debate dialógico entre los alumnos. A continuación, se pasará a inspeccionar el resto del libro en lo que a su aspecto externo se refiere. Se leerá todo, comenzando por el título, la editorial, se contemplará la imagen de la portada (se hablará sobré qué es lo que les sugiere), se contará la sinopsis, la contraportada, y el resumen bibliográfico del autor. Sobre el autor se realizará un pequeño trabajo de investigación. Se dividirán en cinco grupos de cuatro personas y a cada grupo se le aportará un iPad. Se trata de un concursito de búsqueda de datos curiosos. Se les pedirá a los niños que, lejos de la típica búsqueda biográfica, tan solo busquen un dato que les parezca curioso sobre la vida de García-Clairac. Ganará el grupo cuyo dato sea más curioso, pudiendo, cada grupo, votar a otro. De esta forma, sin buscar la biografía general, buscan un montón de datos, motivados por querer buscar el más curioso. De esta forma, acaban conociendo la vida del autor de una manera más personal.
Materiales necesarios
· Libro El niño que quería ser Tintín
· 5 iPads

Un muro tenemos todos
Cursos de desarrollo
Disposición del aula
Individual
Parejas
Cooperativo
Forma de u
Biblio aula
Tiempo estimado
30’
60’
90’
120’
½ jornada
1 jornada
Áreas curriculares
Mates
Literatura
Sociales
Naturales
Inglés
Artes
Fase del proyecto
Actividad aislada
Antes de leer
Durante la lectura
Después de leer
Objetivos de la actividad
· Interesar al alumno por el tema de la historia
· Investigar sobre aspectos interesantes
· Lograr que el alumno se identifique con aspectos del libro
Desarrollo de la actividad
Enfrentarse a los problemas es sin duda el tema principal del libro El niño que quería ser Tintín. Estudiemos, pues, la psicología de los niños y sus modos de actuación frente a los problemas, pero hagámoslo con ellos. ¿Qué pasa si un día decidieses dar un paseo por el campo y de repente te encontrases un muro enorme? ¿lo escalarías? ¿lo derrumbarías? ¿lo recorrerías y darías la vuelta? ¿dejarías de andar e irías hacia atrás? Sobre estas preguntas los niños seguro que tendrán respuestas tan sorprendentes como variadas. Y dado que ya no es que se permita, sino que se requiere del uso de la imaginación, los niños podrían responder incluso respuestas distintas ante la pregunta del muro. Finalizado el debate, se les descubrirá a David, un niño que no es capaz de enfrentarse a los problemas del mundo. Que busca una solución de escape más allá de una solución real. David es, sin duda, un personaje con el que se identificarán los alumnos según se sucedan los acontecimientos. Siguiendo con el muro, pasamos a identificar este con aspectos reales. ¿Cuál es vuestro muro? Sería la pregunta. Los niños van a escribir en tarjetitas grises los problemas con los que asocian dicho muro. Posteriormente, pasarán a pegarlas en la pizarra y formarán un muro visual que servirá como metáfora. Se ejemplificará, a continuación, como ejemplo de muro escolar, el acoso escolar. Sin que puedan, ahora, intervenir, se les definirá acoso escolar, se les explicarán las tres partes intervinientes en un proceso de acoso (acosador, víctima y espectadores), y, ahora sí, se les dejará intervenir acerca de métodos inteligentes para frenar situaciones de acoso. De esta forma serán ellos los que empaticen con la situación de la víctima, creando una atmósfera de respeto hacia el bullying para nada despreciable. Se les presentará entonces a Gilberto, el matón del colegio.
Materiales necesarios
· 20 tarjetitas grises

Personajes ordenados
Cursos de desarrollo
Disposición del aula
Individual
Parejas
Cooperativo
Forma de u
Biblio aula
Tiempo estimado
30’
60’
90’
120’
½ jornada
1 jornada
Áreas curriculares
Mates
Literatura
Sociales
Naturales
Inglés
Artes
Fase del proyecto
Actividad aislada
Antes de leer
Durante la lectura
Después de leer
Momento en la lectura
Páginas 1-43
Páginas 41-81
Páginas 81-114
Objetivos de la actividad
· Lograr el máximo disfrute del alumno en la lectura del libro
· Trabajar la comprensión connotativa del libro
· Trabajar la comprensión denotativa del libro
Desarrollo de la actividad
En primer lugar, el maestro preguntará a los niños sobre qué es lo que ha pasado hasta el momento. Dado que en esta pregunta, no hay versiones de los hechos, sino hechos reales, un alumno comenzará por relatar la historia, y, cuando termine, los otros podrán ir completando. A continuación, se les preguntará sobre qué no han entendido, y se resolverán dudas. De forma posterior, y ya dentro del contenido del libro, el maestro pedirá a los niños que identifiquen a todos los personajes y los irá apuntando en grande en la pizarra. Sobre estos, los alumnos tratarán de identificar tres adjetivos de cada uno, y de esta forma los trabajarán más en profundidad. A continuación, jugarán a ordenarlos por categorías. Primero, los ordenarán de más bueno a menos bueno. Luego de más sociable a menos sociable. Seguidamente de más inteligente a menos inteligente, etc. Esto provocará un debate interno que tendrá un carácter dialógico. Por último, se les incitará a realizar pequeñas hipótesis o suposiciones sobre los posibles sucesos que habrán de acontecer en las siguientes páginas.
Materiales necesarios
No se precisa de material

Papeles y suposiciones
Cursos de desarrollo
Disposición del aula
Individual
Parejas
Cooperativo
Forma de u
Biblio aula
Tiempo estimado
30’
60’
90’
120’
½ jornada
1 jornada
Áreas curriculares
Mates
Literatura
Sociales
Naturales
Inglés
Artes
Fase del proyecto
Actividad aislada
Antes de leer
Durante la lectura
Después de leer
Momento en la lectura
Páginas 1-43
Páginas 41-81
Páginas 81-114
Objetivos de la actividad
· Lograr el máximo disfrute del alumno en la lectura del libro
· Trabajar la comprensión connotativa del libro
· Trabajar la comprensión denotativa del libro
Desarrollo de la actividad
El maestro será ahora el que cuente lo sucedido, lo único que lo hará por escrito, desordenadamente, y varias veces. Los niños se dividirán en cinco grupos de cuatro personas y a cada uno se le darán un total de veinte papeles con momentos de la historia, estos los tendrán que ordenar. A continuación, y ya revisados y corregidos estos papeles, se procederá a su análisis connotativo. Los grupos realizarán una elección de uno de los fragmentos que tienen delante, y sobre este, tendrán que responder a la pregunta ¿qué habrías hecho tu? Por último, se volverán a realizar hipótesis, ahora bien, sobre el final de la historia que en este libro se ve reflejada.
Materiales necesarios
· 5 series de 20 papeles con fragmentos de la historia



Frases asociadas
Cursos de desarrollo
Disposición del aula
Individual
Parejas
Cooperativo
Forma de u
Biblio aula
Tiempo estimado
30’
60’
90’
120’
½ jornada
1 jornada
Áreas curriculares
Mates
Literatura
Sociales
Naturales
Inglés
Artes
Fase del proyecto
Actividad aislada
Antes de leer
Durante la lectura
Después de leer
Momento en la lectura
Páginas 1-43
Páginas 41-81
Páginas 81-114
Objetivos de la actividad
· Lograr el máximo disfrute del alumno en la lectura del libro
· Trabajar la comprensión connotativa del libro
· Trabajar la comprensión denotativa del libro
Desarrollo de la actividad
¿Qué ha pasado? Entre toda la clase responderán a esta pregunta. Uno aportará un inicio, otro seguirá con el hilo argumental y así hasta llegar al final. Pero… ¿qué nos gustaría que hubiese pasado? Esa es una gran pregunta. Cada alumno podrá intervenir las veces que quiera sobre esto. A continuación, se dividirá a la clase en dos grandes grupos de diez alumnos, y se dará pie al inicio de un concurso. El maestro irá diciendo frases que han dicho algunos de los siete personajes de la historia (véanse David, su padre, su madre, el profesor Torres, Gilberto y Leticia), y los niños tendrán que asociar la frase a uno de los personajes. Como variante del juego, el maestro podrá meter frases que los personajes no hayan dicho, pero sí que podrían decir. Empezará un grupo, si acierta tendrá un punto, y si falla, habrá rebote. El primero en llegar a diez puntos ganará. Por último, se les pedirá a los niños que imaginen y cuenten posibles finales alternativos.
Materiales necesarios
No se precisa de material

Un muro tenemos todos
Cursos de desarrollo
Disposición del aula
Individual
Parejas
Cooperativo
Forma de u
Biblio aula
Tiempo estimado
30’
60’
90’
120’
½ jornada
1 jornada
Áreas curriculares
Mates
Literatura
Sociales
Naturales
Inglés
Artes
Fase del proyecto
Actividad aislada
Antes de leer
Durante la lectura
Después de leer
Objetivos de la actividad
· Realizar una síntesis y conclusión del libro
· Relacionar personajes, acciones, causas y consecuencias
· Interpretar hechos, actuaciones y situaciones
· Valorar el libro
Desarrollo de la actividad
El maestro pedirá a los niños la realización de una síntesis grupal sobre el libro. Dividirá la pizarra en veinte casillas, y en cada una de ellas pondrá un fragmento de la historia de forma ordenada con la ayuda de los niños. De esta forma, se realizará una reconstrucción de los hechos principales, aunque con menos detalles que en la lectura analítica que se ha realizado anteriormente. Cuando ya tengan las veinte casillas completas, se les pedirá a los niños reducirlas a la mitad, teniendo que omitir fragmentos o juntarlos con otros. A continuación, se les pedirán tan solo cinco fragmentos, y, de forma posterior, una lectura de una posible sinopsis del libro distinta de la expuesta en este. De esta forma, se estará trabajando la síntesis con los niños de una forma dinámica y divertida, a la vez que se relacionarán personajes, acciones, causas y consecuencias de estos… A continuación se les pedirá que elijan su momento favorito de la historia y que lo interpreten. Se trata de que busquen por dentro el por qué de su elección. ¿Por qué a algunos les gusta más cuando David se imagina a Tintín que cuando ya puede prescindir de él? ¿Por qué otros sienten que este no hizo lo suficiente con Leticia? ¿qué tienen que decir de la figura de Torres? ¿y de la de sus padres? ¿tienen ellos padres así? ¿cómo es el prototipo de padre perfecto? Estas son las preguntas que se deben lanzar. La respuesta irá en consonancia con la emocionalidad del alumno con el libro, y sus respuestas estarán, con ello, influenciadas por este último. Por último se realizará una reflexión grupal y se valorará el libro.
Materiales necesarios
No se precisa de material