viernes, 24 de enero de 2020


Textos creativos
Modelos para la creación literaria

a) Creación en prosa y relación con la edad

El Enanito Loco es un texto en prosa diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de quinto de primaria. La estructura del texto sigue la estrategia de creación de las seis preguntas; véase ¿quién?, ¿dónde?, ¿qué hacía?, ¿qué dijo?, ¿qué le decían?, y ¿cómo terminó? Esta estrategia de creación parece bastante adecuada para su trabajo con niños de 10 años, que presentan ya una mentalidad más analítica y capaz de construir estructuras lógicas con herramientas de ayuda. Cabe decir que la idea del enanito loco no es mía, sino que surge de un cuento que solía contarme mi abuela por las noches cuando era pequeño, y que he querido transcribir realizando algunas modificaciones. ¡Allá vamos!
El enanito loco mide unos 4 centímetros, es delgadito, tiene una nariz casi tan puntiaguda como la de pinocho, unas orejas más grandes que toda su cabeza, un sombrero morado y un traje verde con un cinturón amarillo. Sus pies son más pequeños que sus uñas, y están resguardados por unos zapatitos triangulares con una bolita gris cosida al final de estos. El enanito loco vive en el interior de una gran seta de color violeta, aunque no pasa mucho tiempo en casa. Y es que suele pasar la mayor parte de su día en el colegio de un pueblo cercano a donde vive, subido a los hombros de los niños. Les susurra cosas que tienen que hacer, sobre todo travesuras. Él siempre se troncha de risa cuando una travesura sale bien. Un día logró que un niño pintase toda la pared de su clase con un rotulador. Otro día consiguió que una niña escondiese todos los libros de matemáticas en un cajón escondido en el aula… ¡todos los niños estuvieron buscándolos media hora! También logró llenar el cuarto de baño de papel higiénico, convenciendo a uno de los alumnos de tirar los rollos a lo largo de este como si de una serpentina se tratase.

Un día, el enanito loco quiso subirse al hombro de Dani, un niño de 8 años, de media estatura, delgado, de pelo castaño, educado, deportista, de muy buen corazón… - Hola. – Dijo el enanito. – Hola, ¿quién eres? – Soy el enanito loco, estoy aquí para que lo pases bien en el colegio. – Encantado, enanito, pero yo ya lo paso bien en el colegio. – Bueno… Te propongo pasártelo aun mejor, ¿qué te parece? - ¿Cómo? – Respondió Dani. – Es fácil. Quiero que cojas la agenda de tu profesora, la que tiene siempre en su mesa para ver a qué clase tiene que ir cada hora, y que le cambies los horarios por otros distintos. Así no sabrá a donde ir y la veremos perdida por los pasillos. ¡Ji, ji, ji, ji! – Dijo el enanito riéndose. – Pero enanito, ¡eso es cruel! - ¿Cruel? Es divertido. - ¿Para quién? ¿es divertido para la profesora? ¡hay más formas de divertirse enanito loco, y muchas son buenas! El enanito, que hasta ahora solo había disfrutado del sufrimiento de los demás, se puso, por primera vez, en su corta vida, en el lugar de las víctimas de sus travesuras. Se imaginó ser ese limpiador que le tocaba dejar el baño impoluto la tarde que se había dedicado a tirar los rollos de papel, o esa profesora que tenía que dar cuenta de las paredes pintadas en su clase, o todos esos niños que se pasaron un buen rato frustrados por no encontrar un libro que él había escondido. El enanito loco, bastante triste, bajó del hombro de Dani, y cabizbajo comenzó a caminar hacia casa. Cuando llegó a su setita, se puso el pijamita, se tumbó en su camita, y cansado y hastiado, echó a dormir.

Al día siguiente volvió a la escuela. Encontró a Dani, y se volvió a subir a su hombro. - ¿Qué otras formas hay de divertirse, Dani? – Le preguntó. – Ja, ja, ja, quédate aquí subido todo el día, verás que bien nos lo pasamos. – El enanito loco pasó el día pegado a Dani, estuvo en clase con él, se partió de risa con algunos de los chistes que su profesor contaba, conoció a sus amigos, vivió un partido de fútbol en el patio del recreo, saltó a la comba, jugó al pilla-pilla, visitó la casa de Dani, conoció a sus padres, se lo pasó en grande escuchando las historias de su abuelo, bailó al ritmo de la música que el niño sobre el que se apoyaba cantaba desde su cuarto… Volvió a su casa dando saltos de alegría, girando en el aire, sonriendo. El enanito loco había pasado el día más feliz de su vida. Ya estaba deseando acostarse para despertarse mañana y subirse a los hombros de otro niño. En verdad quería pasar un día con cada uno de los niños de ese colegio. Sabía, perfectamente, que cada uno le tendría algo distinto que enseñar. Quería divertirse, y había descubierto una nueva forma de hacerlo.

b) Creación en verso y relación con la edad

Sol a cántaros es un texto en verso diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de sexto de primaria. La estructura sigue la estrategia de poema sobre canción. Por ello, nos inspiramos en el tema Cuando me siento bien del grupo español Efecto Pasillo, al que cambiamos en casi su totalidad, la letra, dejando solo la melodía para que pueda ser un poema cantado. Esta estrategia de creación parece adecuada para niños de 11 años, que se verán motivados al seleccionar una de sus canciones favoritas y cambiarle la letra para adaptarla a su propia forma de pensar. El texto escrito a continuación, no es más que un reflejo de muestra sobre cómo adaptar la canción de Efecto Pasillo a las circunstancias contextuales de un niño de 11 años, en orden de atraerlo hacia la idea de creación literaria que proponemos.

Cuando me siento bien,
me levanto con sorpresa,
me meto en la ducha, calentita, espesa.
El invierno es la estación que me hace sonreír,
me voy al colegio, contento y feliz.

Me siento bien,
entro al cole con frescura,
matemáticas, lengua, o literatura.
Todo lo bonito que hay en una clase entera,
luego toca el patio,
¡te echo una carrera!

Soy capaz de jugar muchas horas,
de correr, de gritar, de bailar de apostar a que
soy más feliz que ninguno,
en solo un segundo sonrío y me siento bien.
Te doy mi optimismo tu me das el tuyo,
hoy toca hacer algo,
que todos queremos hacer.

Hoy toca ponerte,
con tus amigos a jugar a un juego.
Al fútbol, baloncesto,
Cualquier deporte no es cosa de luego.

Por eso, hoy toca,
optimismo todo el día.
En la mañana, en la noche,
sol a cantaros y mucha energía.

c) Creación dramática y relación con la edad

Teatro de tristeres es un texto dramático diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de sexto de primaria. La estructura del texto sigue la estrategia de escribir un drama. Esta estrategia parece bastante adecuada para su trabajo con niños de 11 años, ya que se trata de una creación desde cero que toma como base otras experiencias dramáticas que los alumnos hayan podido vivir en cursos anteriores. El niño parece, además, suficientemente capacitado a esta edad para construir estructuras de diálogo lógicas con ciertas herramientas. La construcción de títeres, además, es un recurso lúdico que va de la mano con esta creación, y que dará un toque a la obra de lo más personal, ayudando a los alumnos a sentirse identificados con ella. El texto propuesto a continuación no es más que una ejemplificación de cómo, con tan solo cuatro personajes, se puede crear una estructura dramática sencilla, original y divertida.

- Antonio Tristón: hola María, ¿qué tal?
- María Tristona: mal, una mañana horrible, ¿y tú?
- Antonio Tristón: mal también.
- María Tristona: claro, como siempre en Tristelandia.
(Llega Roberto Tristón).
- Antonio Tristón: hola Roberto, ¿cómo te va?
- Roberto Tristón: fantásticamente, ¿y a vosotros?
- María Tristona: ¿fantásticamente? ¿te pasa algo? ¡debes de tener fiebre!
- Roberto Tristón: no, simplemente me encuentro feliz.
- María Tristona: ¿feliz? ¿con qué motivo?
- Roberto Tristón: no lo sé, me encuentro raro, me apetece hacer cosas, ja, ja, ja.
- María Tristona: eso no es normal. A ti te ha pasado algo para estar así de contento.
- Roberto Tristón: no hombre. Bueno, me voy a ir, que sino no llegaré a trabajar. ¡Un saludo!
(Desaparece Roberto Tristón y se hace un silencio).
- Antonio Tristón: ¿qué le pasa? está feliz.
- María Tristona: nada bueno, desde luego…
- Antonio Tristón: ¿y si le seguimos a ver qué es lo que le sucede?
- María Tristona: me parece mal, vamos allá.
(Antonio Tristón y María Tristona desaparecen y, posteriormente, vuelven a aparecer en una esquina observando los movimientos de Roberto Tristón).

- Roberto Tristón (tatareando una canción y bailando): lalala, lala, laaa… ¡Buenos días jefa! Bonito día el de hoy, ¿no? Me voy a mi puesto que me toca rellenar un montón de informes. Me pondré música mientras trabajo, ¡eso alegra mucho más el día!
- Jefa Tristona: ¿estás bien Roberto? ¿te noto algo cambiado? Hacer informes no es divertido, es aburrido, ¡más bien triste!
- Roberto Tristón: no desde que leo este libro, Cómo ser feliz en Tristelandia.
- Jefa Tristona: anda, anda. Déjate de libros y ponte a trabajar.
(Jefa Tristona y Roberto Tristón desaparecen de plano, mientras permanecen María Tristona y Antonio Tristón).
- María Tristona: ¿has oído? Roberto está leyendo un libro que le impide estar triste como todos los demás…
- Antonio Tristón: sí… ¿raro eh? Tenemos que hacernos con ese libro.
(Antonio Tristón y María Tristona desaparecen, y, posteriormente, vuelven a aparecer en una esquina observando a Roberto Tristón).
- Roberto Tristón: una firmita por aquí, un escrito por allá… creo que ha llegado el momento de hacer una parada para ir al baño.
(Roberto Tristón desaparece y se quedan María Tristona y Antonio Tristón).
- María Tristona: ¡ahora, es el momento, corre!
(Antonio Tristón se hace con el libro)
- Antonio Tristón: ¡lo tengo! ¡Es mío!
(María Tristona y Antonio Tristón desaparecen de la escena. Posteriormente, vuelven a entrar los dos con el libro).

- María Tristona (leyendo): para ser feliz en Tristelandia hace falta sonreír en todo momento. Darte cuenta de que la vida es un regalo. Exprimir cada minuto como si fuese el último. Saltar, reír, correr, jugar… ¡Tener optimismo!
- Antonio Tristón: ¿qué significa todo esto? ¿acaso no todo el mundo debe estar triste en todo momento? ¡No lo entiendo!
- María Tristona: al parecer no, en este libro hay una cosa que se llama alegría. Creo que es algo que te hace sentirte bien contigo mismo.
- Antonio Tristón: ¿y cómo se consigue la alegría?
- María Tristona: es fácil. Aquí hay una lista de cosas que puedes hacer. Por ejemplo, jugar con tus amigos, hacer deporte, cantar, bailar, reírte…
- Antonio Tristón: parece divertido, sin duda. ¿Merecerá la pena?
- María Tristona: supongo que sí, mira Roberto, se le ve feliz. ¿Qué motivos habría para estarlo en Tristelandia?
- Antonio Tristón: tienes razón María, creo que deberíamos de hacer caso a ese libro.
- María Tristona: ¿qué probamos primero?
- Antonio Tristón: esto de cantar parece divertido. ¿Vamos a ello?
- María Tristona: ¡vamos!
(María Tristona y Antonio tristón se ponen a tatarear una canción distinta cada uno).

d) Creación del libro y relación con la edad






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