Educación literaria
Artículo final de la asignatura
Al principio de
semestre se nos pidió definir literatura desde los conocimientos que hasta
ahora poseíamos sobre esta. Expuse que para mi la literatura era el arte de expresarse
libremente mediante géneros que, según su forma, adecuarían la intencionalidad
al contexto que se pretendía subrayar. Analizándolo con perspectiva, y
partiendo de esta base, creo que esta asignatura me enseñó, sobre todo, dos
cosas. La primera es que hasta entonces no tenía ni idea de lo que era la
literatura. La segunda, que no era mi culpa. Y es que a través de las líneas que
escribía en las entradas de mis artículos, iba reflexionando sobre la poca
importancia que da la escuela al trabajo literario. Es asombroso que Irune,
mediante sus clases, nos haya podido transmitir los principios del buen hacer
literario, comenzando por la correcta selección de textos literarios, el
entendimiento del folclore, la educación literaria, la animación a la lectura literaria
y la creación de literatura. En las líneas que nos aguardan, realizaremos un
compendio de las ideas principales de cada uno de estos cinco temas, elaborando
un comentario sobre las actividades, un énfasis en la experiencia práctica, y explicando
la futura aplicación de lo aprendido en el futuro docente.
1. Sobre el análisis y selección de
literatura infantil
La literatura
es un arte que utiliza palabras para manifestarse. Podríamos definirla como el
arte creado con palabras. Su objetivo primordial, como el de cualquier otro
arte, es el arte en sí, la creación de un objeto artístico que llamamos obra,
libro, texto… La unidad comienza con esta primera idea de literatura, como
preámbulo para tener claros sus límites, para no confundirla como algo creado
para enseñar, o para inculcar pensamientos y valores. La literatura se
desmarca, pues, de otros géneros no canónigos, como los paraliterarios. Bajo
estos géneros, se dan rasgos que no cumplen normas que configuran los cánones
oficiales de la literatura. Y es que para que un texto sea literario su primer
objetivo debe ser el artístico, como ya hemos dicho, a lo que hay que complementar
una función lingüística predominante como es la poética, la cual va engranada
en uno de los tres géneros literarios (véase narrativa, poesía y teatro), sin
olvidar que esta debe enmarcar un contenido de ficción.
Dada una
definición de literatura y un esclarecimiento de sus límites, el tema prosigue
con un recorrido histórico de la paraliteratira infantil desde la Edad Media hasta
el siglo XIX. Se resaltan hitos tan importantes como la invención de la imprenta,
el siglo de oro, los escritos de Perrault, Rousseau, los hermanos Grimm, o Hans
Christian Andersen. A partir del siglo XIX, sin embargo, y a través del interés
de algunos escritores hacia la literatura infantil, se comenzó a vislumbrar la
dedicación de psicólogos, maestros y escritores en la lucha por hacer del libro
una verdadera fuente de placer y entretenimiento. Se resaltan desde entonces,
autores tales como Gloria Fuertes, la exaltación de personajes reales de
determinada psicología, el Teatro de los niños de Jacinto Benavente, o
la colección Barco de Vapor de la Editorial SM.
A continuación
se pasa a hablar del texto teatral como texto escrito con la clara finalidad de
ser representado. Forma tan solo un cinco por cierto de la literatura infantil,
pero su trabajo es necesario ya que logra que el niño hable y mejore su
lenguaje, que ejercite la expresión escrita, que sitúe espacial y temporalmente
el tema tratado, que ponga en práctica ciertos medios de expresión artística,
que se familiarice con el lenguaje no verbal, y que desarrolle la psicomotricidad
y la educación física.
Seguidamente, se
introduce la poesía de autor como género que debe presentarse como juego artístico
de cara a cultivar la individualidad, la sensibilidad y la formación estética
del niño. Se resalta el papel de Gloria Fuertes como gran renovadora de la
poesía infantil. Ya finalizando, se concluye el apartado hablando de declamación
como la representación dramática de un poema. Es decir, el pronunciamiento de
un poema memorizado y comprendido con una intención.
A continuación
se habla del género que resta, la prosa. Los textos narrativos son textos
caracterizados por una estructura típica de planteamiento, nudo y desenlace. Se
subraya y deja bien claro, además, que hablamos de cuento cuando estamos ante
un relato breve que no aparece dividido en capítulos. Una novela, sin embargo,
es más larga, más analítica, en la que se suceden varias acciones paralelas o
consecutivas y que aparece dividida en capítulos. En ambos textos narrativos,
se señala, el autor no deja escapar la oportunidad de asimilar la evolución
psicológica de los niños protagonistas a la de los lectores.
Por último, la
unidad pasa a hablar del análisis y selección de los textos de autor. En todo
proceso de selección, los pasos a seguir son los siguientes: la elección de un
libro, la hipótesis de la edad a la que conviene, la realización de un análisis
de adecuación, y la conclusión, siempre teniendo en cuenta los dos objetivos
principales: que los niños descubran el placer de la literatura, y que estos
sean conscientes de que la literatura es simbólica y de que hay aspectos que
ella puede interpretar desde su propia realidad. El análisis de los textos de
autor, ya entrando en materia, comienza por fijarse en el formato, concretamente
en lo referente al aspecto externo, las ilustraciones y la tipografía.
Posteriormente se habla del contenido, distinguiendo el tema (que no hay que
confundir con el argumento), la estructura, el protagonista, los demás
personajes, los valores y contravalores, y el lenguaje y uso de la lengua.
Antes de
comenzar esta unidad, pensaba que prácticamente todo lo escrito por grandes
autores era literatura, y que la paraliteratura en sí no existía, o al menos no
veía el límite de su existencia. Consideraba la historia de la literatura como
única desde la Edad Media, y aunque sí que conocía numerosas obras implicadas
en el recorrido histórico, nunca me había parado a clasificarlas. En lo
referente a los géneros literarios, estos ya los conocía, aunque lo que no entendía
era la necesidad de su trabajo en el aula, así como la complejidad de su
desarrollo.
En cuanto al análisis
y selección de textos de autor, gracias a la actividad desarrollada en el blog
he podido dar cuenta de lo que significa un buen escogimiento de los textos
literarios. El trabajo sobre Lili, Libertad me dio a entender la complejidad
de selección de una obra y la adecuación de esta a su edad. Pero sobre todo, he
podido entender el concepto de tema de un libro, el por qué de la
caracterización de los personajes que se ven contextualizados en una determinada
psicología, y la distinción entre valor y contravalor, así como su correcta
concreción en la literatura, la cual no se basa en estos, sino que trabaja con
ellos.
La experiencia
que poseo de la literatura, tanto de mis vivencias como alumno, como de mis
prácticas como maestro, es la de una materia que casi no se trabaja en profundidad
y que viene dada a la sombra del estudio de la lengua castellana. Es verdad que
en la mayoría de los centros se cumplen con los objetivos curriculares y se
logra que los niños al menos cojan un texto literario (si es que el maestro ha sabido
escoger literatura, lo cual se espera), y que lo lean, aunque sea por
obligación. Pero dando cuenta de que el objetivo de la literatura es que los
niños descubran sus placeres y se den cuenta de que es simbólica, la práctica profesional,
el uso que se le está dando, o la forma de trabajar, es incorrecta. Se debe invitar
a los niños a leer, estimular su curiosidad por la literatura, realizar un
seguimiento y motivarles en su andadura, alentarles para que no se rindan a
medio camino y, por último, dejarles que nos muestren que han sacado de ella.
Al fin y al cabo, esta última debería ser la labor del docente.
Lejos de la
práctica convencional, y de cara a mi futuro docente, de esta unidad saco en
limpio una definición de literatura, la importancia de su trabajo en la
Educación Primaria, la distinción y puesta en práctica de los tres géneros
literarios sobre el alumnado, y el análisis y selección de textos literarios.
Sin duda, en mi futuro trabajo como maestro, pondré en marcha un proyecto que logre
que los niños se interesen por la literatura, el cual les haga leer libros que
previamente estén analizados y seleccionados para estos. Seguramente realizaré
algunas fichas con los pasos a seguir en su análisis, y las compartiré con el
cuerpo docente para un mejor funcionamiento.
2. Sobre la selección y adaptación de
textos folclóricos
Los textos folclóricos
son textos anónimos, de transmisión oral y de multiplicidad de variantes. Se
trata de literatura de transmisión vertical, a través del tiempo, y horizontal,
a través del espacio, y en su trabajo en Educación Primaria, el folclore no requiere
una adaptación psicológica al educando, sino una admiración de este hacia los
arquetipos que se vislumbran.
La importancia
histórica de la literatura folclórica se debe a que su propio contenido lleva implícito
esta transmisión. Es decir, los cuentos son los que son gracias a sus
trasmisores. Puede que un cuento folclórico comience contando una historia completamente
distinta a la que, con el paso del tiempo, se acaba por contar. Y es que como
decía Carl Gustav Jung nuestro nacimiento se produce en el seno de un inconsciente
colectivo, creador de imágenes hereditarias. Por esto, repetimos, es regla imprescindible,
también para el maestro, el saber que los textos folclóricos son para contar y
cantar, y que los textos de autor son para leer. Es necesario, además, saber
distinguir entre textos folclóricos en verso, diseñados para recitar, cantar y
jugar (aportando verdadera motivación intrínseca, espíritu creativo y
metodología de aprendizaje divergente), teatro folclórico infantil, en el que
se destacan los títeres de cachiporra y las marionetas (cuyo uso en el aula
trae consigo un aprendizaje sobre la cultura y las tradiciones, además de
favorecer la interiorización de argumentos, conceptos y vocabulario), y textos folclóricos
en prosa, véanse mitos, leyendas, fábulas y cuentos.
Tan solo los
cuentos son verdadera literatura; mitos como leyendas o fábulas poseen
contenido paraliterario. Vladimir Propp clasifica estos cuentos en cuatro
categorías. La primera son los mitos, historias de origen religioso cuyas
religiones han desaparecido. La segunda son los cuentos de animales,
caracterizados porque todos sus personajes son animales. La tercera son los
cuentos de fórmula, en los que se conjuga el absurdo, el humor, la extravagancia
y también la lógica. Y la cuarta los cuentos de hadas o maravillosos, cuya
característica principal es la aparición de al menos un personaje mágico o
fantástico, incluyendo animales que hablan y se comportan como personas en un
contexto humano. El nacimiento del cuento maravilloso suele ser ritual o
religioso, por lo que muchos cuentos eran inventados para enseñar al niño su
cultura y su medio. Propp recoge un montón de circunstancias estructurales
basadas en papeles, acciones y funciones que todo cuento maravilloso debe
seguir. El héroe del cuento maravilloso tendrá que recorrer todos estos ítems. Los
motivos principales de los cuentos folclóricos son los tesoros ocultos, los
viajes y búsquedas, la fuga y persecución, el reino de los muertos, la búsqueda
del amor, el huérfano maltratado, el hermano más pequeño, la muerte y la
resurrección, y el sol y la luna. Como ya hemos dicho al inicio, en todos estos
cuentos se vislumbran arquetipos, que a diferencia de los personajes apuntan a
que los niños no se identifiquen con ellos, por lo que no poseen psicología y
son planos y simbólicos. Los personajes más populares son el héroe, el enemigo,
las hadas, los duendes, los gigantes, los ogros, las brujas, los magos, los
genios, los animales mágicos, los objetos mágicos y los acompañantes, mientas
que los arquetipos más frecuentes suelen ser la madrastra, el padre viudo, los
príncipes y princesas, el resucitar con un beso, y el comerse a los niños.
A pesar de que
el folclore tiene su esencia en la transmisión oral, gran parte de la
literatura folclórica que hoy conocemos se hubiese perdido de no haber sido por
algunos de los recopiladores más importantes como Charles Perault, con cuentos
tales como el de Caperucita (recordemos que es una recopilación), los hermanos Grimm,
con más de 200 historias trascritas, y Hans Christian Andersen, que escriba
hasta 164 cuentos. Aun con esto, también hay recopiladores españoles
reseñables, tales como Fernán Caballero y Saturnino Calleja.
En lo referente
a la selección y adaptación, al contrario que los textos literarios en libros,
el cuento tiene que gustar al maestro cuando lo elige, ya que es necesario vivirlo
al contarlo. Por tanto, es importante que no nos dejemos llevar por la elección
y escojamos una auténtica traducción de los recopiladores en las que se
escriban las palabras tal y como se dicen. Lo que el maestro quiere conseguir
es que los niños entiendan que la literatura es simbólica. Por eso, sobre los
cuentos folclóricos se les debe preguntar preguntas tales como si se imaginan a
un personaje de una u otra forma, si hubieran hecho algo en un momento del
cuento determinado, si les parece correcta la actuación de un personaje, y si
han aprendido algo. Los textos folclóricos contienen, de esta forma, un interés
pedagógico y un interés psicológico. A la hora de adaptar los cuentos, hemos de
tener en cuenta la edad de los niños, pero también este simbolismo además de
los roles de los personajes y los motivos principales que se revelan en la
historia.
Antes de
comenzar este tema, ni siquiera sabía lo que era el folclore, aunque tenía una
ligera idea. Cierto es que había oído hablar de Perault, los Hermanos Grimm y
Andersen, pero no era consciente de la importancia de su obra ni de las dimensiones
que sus recopilaciones aguardaban. Me ha sorprendido gratamente el paradigma de
Propp para reelaborar las circunstancias estructurales de los cuentos maravillosos,
lo que me ha llevado, incluso, a imaginar alguna que otra historia en mi cabeza
basándome en el esquema de las acciones. Por último, he aprendido un uso
correcto del folclore en el aula, aprendiendo que los cuentos folclóricos no
deben censurarse o reducirse, sino modificarlo respetando la gran cantidad de
matices e imágenes sin preocuparnos inicialmente por la comprensión. Durante su
lectura, además, se debe repetir la narración tantas veces como se solicite.
Por último, también me queda resalta la importancia que tiene utilizar el
cuento-fórum como recurso indispensable para trabajar después de la narración.
En cuanto a la
actividad desarrollada en la entrada, que en mi caso ha sido sobre Juan el
Fiel, El Rey y las Ranas, y El Señor Sabelotodo, todos
cuentos recopilados por los hermanos Grimm, cabe decir que esta ha sido de
verdadera utilidad para el entendimiento de cómo trabajar con el folclore en el
aula. El cuento-fórum, me atrevería a decir, más que un recurso, debe de ser un
método de trabajo, especialmente en lo que al folclore se refiere.
En cuanto a la
transferencia de aprendizajes globales a mi futuro profesional, de este tema
saco en limpio el entendimiento del folclore como un conjunto de textos populares
transmitidos vertical y horizontalmente y que, en su correcta selección, se
pueden trabajar en el aula como contenido literario, especialmente en la parte
del cuento, que asume como relato breve de carácter lúdico. Me doy cuenta de algo
que antes no me alertaba, y es de la tremenda importancia que tiene transmitir,
con el folclore, esta cultura de tradiciones inculcadas que saca a los niños,
especialmente hoy en día, que es cuando más lo necesitan, de su rutina diaria
con el colegio, los amigos, el deporte y las tecnologías, mostrándoles, además,
una nueva alternativa de ocio, algo con lo que divertirse, que incluso puedan
memorizar y contarse entre ello. En definitiva, sacarles de su zona de confort
y acercarles el folclore como alternativa y oportunidad de disfrute y
aprendizaje simbólico.
3. Sobre la literatura española y la
educación literaria
Esta unidad
parte de la base de que la historia de la literatura española no es objeto de
estudio en Educación Primaria sino en Educación Secundaria, pero, sin embargo,
expone que es necesario explorar algunos conocimientos generales sobre la teoría
de la literatura española así como explorar fórmulas para acercar a los niños a
algunas obras y autores de nuestra cultura. Se comienza, pues, en la Edad
Media, exponiendo los pilares en los que se basaba la sociedad feudal, véase el
pueblo, el estamento militar, el estamento eclesiástico y la nobleza. Se
señala, que los mejores cantantes españoles surgirían ya en el siglo XV.
Posteriormente se pasa a hablar de los siglos de oro, en los que España se
encontraba en plena hegemonía política y económica, aunque también se vislumbraba
cierto espíritu renacentista. En el siglo XVI aparecería el Quijote de Miguel
de Cervantes, y en el XVII surgen autores que ven la necesidad de crear nuevas
fórmulas, tales como Lope de Vega, Quevedo y Góngora. A continuación, se pasa a
presentar la literatura moderna, que toma como punto de partida la Revolución
Francesa y sustenta un movimiento conservador, liberal, individualista,
solitario, republicano, universalista y creyente en la técnica denominado romanticismo.
Destacan aquí Estébanez Calderón, Mesonero Romanos, Larra… Y también la poesía
intimista de Rosalía de Castro. Posteriormente surge también el realismo,
corriente estética que cubre los espacios poco atendidos por el romanticismo.
Destacan Juan Valera, Pérez Galdós o Armando Palacio Valdés. Seguidamente, ya
en el siglo XX, se suceden gran cantidad de tendencias (se podría decir que es
el siglo más heterogéneo de todos). Pronto, nuestros autores toman conciencia
de la decadencia española a partir de la pérdida de Cuba en 1898 y surge un
movimiento denominado Generación del 98, en el que destacan escritores como Pío
Baroja, Miguel de Unamuno o Antonio Machado. Además, y alrededor de la Residencia
de Estudiantes de Madrid se reúnen por los años 20 un grupo de jóvenes poetas
que deciden darse el nombre de Generación del 27, véanse García Lorca, Dámaso
Alonso o Luis Cernuda. En la posguerra se sucederían las generaciones casi por
décadas. En los años 40 destacan Luis Rosales o Leopoldo Panero, en los 50 Ana
María Matute o Fernández Santos, en los 60 surgen generaciones como la de los
Novísimos… destacando los hermanos Goytisolo, Fernán Gómez, Félix Grande, Jaime
Siles o Blanca Andreu.
A continuación, la
unidad pasa hablar de la literatura española y la Educación Primaria. Se expone
que la literatura, al igual que la lengua, es un sistema de signos que se
diferencia de otros sistemas por la literariedad, es decir, la capacidad de
generar nuevos signos en los receptores. El texto literario, tiene por tanto
como principio y fin básico el de la comunicación, y por tanto es un acto
social. Se pasa a hablar, pues, de los elementos de la comunicación, y se
establecen como los más importantes el emisor, con su contexto, el receptor, con
el suyo, y el mensaje, teniendo en cuenta los demás pero no entrando a
valorarlos en profundidad.
Los géneros
literarios son los grupos en los que podemos dividir las obras literarias de
forma que cada grupo tenga características comunes, formales o temáticas según
la época. Se comienza por hablar de la división genérica de Sócrates entre
poesía dramática, poesía épica o poesía lírica. A continuación, aproximadamente
XVI, se expone, se habla de lírica en verso, épica en prosa y dramática en
forma de diálogo teatral. Los géneros literarios, pueden subdividirse, además,
y a partir de ahí, en subgéneros. La lírica se puede dividir en oda, elegía, égloga,
sátira, epigrama y epitalamio. La épica en epopeya, poema épico, cantar de
gesta, romances, cuento y novela. Y la dramática en tragedia, comedia o drama.
Se expone que el currículo de Educación Primaria también incluye algunos contenidos
más específicos relacionados con alguno de los géneros literarios. En quinto y
sexto se inicia el estudio de la narrativa, la estructura poética y la
estructura teatral, así como el conocimiento de algunas figuras literarias
sencillas.
En lo referente
a la selección y adaptación, parece de lo más acertado señalar que una vez que
los niños han superado el proceso de aprendizaje de la lectoescritura, comienza
una nueva dificultad, la de hacer que el niño comprenda el verdadero
significado de la lectura. Se debe, pues, comenzar por seleccionar textos
breves y completos, es decir, con presentación, nudo y desenlace, que el
maestro sepa que los niños van a entender, y que sean progresivos en dificultad.
En cuanto a la adaptación, siempre que sea posible, cabe sobreponer la premisa
de que siempre que sea posible se le tendrán que dar al niño textos escogidos
que, aunque no hayan sido creados para su edad, respondan a sentimientos y
realidades para las que ya han obtenido referentes y se dejarán otros más complicados
para más adelante. La adaptación, se señala, permite salvaguardar el contenido,
aunque priva al niño de la forma y la estética, por lo que si el maestro ve la
necesidad de adaptar obras para que sus alumnos lean fragmentos, se tendría que
limitar a traducir palabras del castellano antiguo.
Por último, se
proponen actividades lúdico-didácticas para aproximar a los alumnos de
Educación Primaria. En primer lugar, se detallan las características de la
programación de un proyecto de aprendizaje, en segundo lugar, las del diseño de
una WebQuest, en tercer lugar, las de la creación de números monográficos de
periódicos escolares, y en cuarto lugar, de la realización de una semana
cultural, punto de referencia de la actividad acontecida en el blog.
A modo de reflexión,
puede que esta fuese la parte que más conociese de la literatura. Tal vez
porque en Educación Secundaria se machacó mucho el recorrido histórico de la literatura
española, aunque sí es verdad que en primaria ni siquiera me sonaban muchos de
los autores que aquí hemos expuesto. Los elementos de la comunicación sí que han
sido siempre de resonada importancia en el área de la Lengua Castellana, aunque
los he entendido casi siempre sin perspectiva alguna. No los he sabido apreciar
desde el punto de vista literario. Pasa lo mismo con los géneros y subgéneros,
ya que nunca me había parado a pensar sobre la existencia de estos últimos. En
lo referente a la selección y adaptación, como siempre, me ha servido para
darme cuenta de lo que significa seleccionar un texto, de la importancia de no
elegir cualquier cosa, de diferenciar entre verdadera literatura, de adaptar solo
cuando es necesario e intentar respetar, en la medida de lo posible, la
intencionalidad del autor relativa a su forma y estética.
La realización
de la actividad lúdico-didáctica propuesta en el blog sobre Ana María Matute ha
cambiado, sin duda, mi perspectiva de entendimiento sobre el trabajo literario
en Educación Primaria. La verdad es que se trata de un registro verdaderamente
paidocéntrico, en el que nos interesa ya no solo el aprendizaje, sino también
el divertimento del niño con este. Creo que no podemos soltar al niño cuatro
cosas de literatura y esperar a que se las aprenda, especialmente si son
historia, pero quizás sí escoger ciertos puntos y profundizar en ellos.
De cara a mi
futuro docente, esclarezco de esta unidad el recorrido histórico de la
literatura española, la importancia de un trabajo analítico, más que de síntesis
global, sobre dicho recorrido en Educación Primaria, y la correcta selección y
adaptación de textos literarios que forman parte de este compendio. En el segundo
de estos ítems, además, y dado que sabemos que es en Educación Secundaria
cuando los alumnos verán, de forma más detallada, las etapas de este recorrido,
considero aun así positivo, de cara al futuro, realizar un análisis para
escoger los puntos fundamentales de esta historia, aunque sean 4 o 5, y
trabajarlos a lo largo de la etapa pudiendo profundizar en cada uno de ellos a
través de actividades lúdico-didácticas tales como la semana cultural. Quizás
no tengan que saberlo todo, puede que solo lo más importante, pero no es
cuestión de que lo más importante les suene, sino de que, ya que vamos a trabajar
ciertos puntos, estimulemos su curiosidad para que quieran convertirse en
verdaderos expertos de ello.
4. Sobre la lectura literaria y la animación
lectora
La lectura
supone un enriquecimiento moral e intelectual, científico y estético y nos
brinda una serie de conocimientos necesarios, vocacionales o placenteros. La
lectura nos permite el autoconocimiento y autodesarrollo personal y espiritual
analizando lo que otros viven y sienten. Con estas palabras comienza la
unidad. Y es que es el contenido de estas, precisamente, el que deben los
maestros mostrar a sus alumnos. En el tema se vislumbran una serie de
actividades para la animación lectora, las cuales están enfocadas a antes de leer,
durante la lectura y después de leer. Posteriormente, pasa a hablar de la
animación entre niños.
Las actividades
para antes de leer tratan de estimular en el niño el deseo lector. Es decir, no
tratan de introducir a un niño en la lectura de un libro determinado, sino en
el interés por dicha lectura. Podríamos decir, que sin este interés, sin esta
curiosidad o sin estas ganas por empezar a recorrer las páginas de un texto
literario, estas actividades harían fracasado. El niño sabe leer, sabe descifrar
los significantes y otorgarles un significado, conoce el procedimiento de la
lectura mecánica, pero en lo que hay que centrarse es en que desee leer. La
animación a la lectura trata, pues, de producir un acercamiento afectivo e
intelectual a un libro concreto. La verdad es que la mayoría de las prácticas
docentes que tratan de animar a la lectura tan solo tratan de presentar el libro,
pero no de acercárselo a nivel emocional. La biblioteca escolar es un elemento
indispensable e insustituible en el marco general del proceso de
enseñanza-aprendizaje. Se distingue entre biblioteca escolar y biblioteca de
aula, y los niños saben encontrar perfectamente la diferencia. En cuanto a la
concreción de actividades para animar a la lectura de un libro concreto, cabe señalar
que estas se deben enforcar a conocer la información que nos aporta el objeto libro,
aproximarse al autor de la obra, hacer predicciones sobre el contenido o la
forma, interesantes por el tema que se desarrolla, investigar sobre algunos aspectos
interesantes para la comprensión, e identificarse de forma previa con
personajes, actitudes, situaciones… que encontrarán en la lectura. Entre las
actividades para antes de leer que más me han llamado la atención son las de
inventar historias paralelas cambiando el título, la historia encadenada, la historia
desde un personaje, la entrevista a un personaje, la foto de autor o la de la
posición de autor.
En lo referente
a las actividades durante la lectura, cabe señalar, y según se expone, que solo
los malos maestros abandonan a sus alumnos a la lectura de un libro sin
preocuparse por el proceso que llevan a cabo de forma autónoma e individual.
Las actividades durante la lectura tratan de recordar, inferir, interpretar,
reflexionar, relacionar, profundizar, argumenta, imitar y compartir diferentes
aspectos del contenido y de la forma del texto. Se trata, sin duda, de un ítem importante.
Se debe separar entre la comprensión connotativa y la denotativa, y no realizar
tan solo un seguimiento para verificar la lectura. ¿De qué nos sirve que hayan leído
unas páginas si no se han enterado de lo que en ellas pone? O mejor aún, dado
que esa pregunta solo atiende al contenido connotativo. ¿De qué nos sirve que
lean unas páginas si bien no comprenden o no reflexionan sobre la comprensión
de estas?
Las actividades
para después de leer son también importantes. Llevan a cabo un proceso de
síntesis global y de aspectos concretos, elaboran conclusiones, establecen
relaciones entre personajes, acciones, causas y consecuencias… interpretan
hechos, actuaciones, situaciones… y establecen valoraciones objetivas y
subjetivas. Estas son tremendamente necesarias, ya que es el momento de dejar
huellas emocionales en la lectura, y aprovechar para hacerles ver, o entender,
que un libro puede aportar mucho por dentro.
Por último, y en
lo relativo a la animación entre niños, se trata de actividades para que los
mismos animen a sus compañeros a leer los libros que más les han gustado. Se
trata de una interacción entre iguales. Muchas veces el niño ve como el maestro
tan solo se va a interesar porque este lea un determinado libro. Sin embargo,
si es un compañero o amigo el que se lo ofrece, la recepción de este puede ser
aun mejor. Se resaltan actividades, tales como el cuento-rompecabezas, las frases
célebres, las fichas de lectura, el plano, el tráiler o la votación.
Hasta ahora,
nunca se me había planteado la posibilidad de leer un libro como un compendio
de actividades a su alrededor tan elaborado. La verdad es que si yo fuese niño disfrutaría
del proceso como el que más. Sin la ayuda de las actividades aquí expuestas no
podría haber imaginado, quizás si esbozado, el conjunto de un proyecto para la
animación lectora. Quizás si pudiera haber elaborado actividades para antes de
leer, pero nunca para durante la lectura o después de esta. Esta unidad me ha servido
de mucho, y es de las que más he aprendido.
La práctica
docente respecto a la animación lectora está prácticamente devastada. Se
encuentra, en la actualidad, y hablo desde mi experiencia como alumno de
prácticas, atada por la idea de entregar a los alumnos un libro en cada evaluación
para leer, y realizar fichas de lectura que en el mejor de los casos siguen el proceso
de lectura poco a poco y, en el peor, tan solo se ven como un examen final del
libro. Leer y escupir serían, pues, las premisas de la realidad práctica acerca
del trabajo de la lectura literaria visto desde mi experiencia.
La realización de
un proyecto para la animación lectora con el libro El niño que quería ser
Tintín me ha ayudado bastante a comprender el significado real de animar a
leer. Creo que es el proyecto con el que más he disfrutado y aprendido. Considero
que las actividades de antes de leer podrían animar a los niños a la lectura del
libro. Me los imagino ya haciendo trampas y curioseando en sus adentros. Durante
la lectura es cuando propongo diversos debates dialógicos, en los que esperaría
una ilusionante participación. Las actividades de después de la lectura
ayudarían al niño a solidificar la experiencia y, no solo esto, sino que las he
llegado a entender como actividades anteriores a la lectura de un nuevo libro.
Es decir, estas actividades post-lectura, bien enfocadas y de las que se saque
una experiencia emotiva, pueden llegar a ser actividades prelectura del
siguiente libro, dado que animan a la siguiente aventura.
De la animación
lectora, y de cara a mi futuro docente, saco en claro la importancia que tiene
animar a leer a los educandos, la multiplicidad de actividades que se proponen
para antes, durante y después de la lectura, y el interés por la animación
entre niños. Cuando sea maestro, y tenga la oportunidad de trabajar la
literatura en mi aula, elaboraré proyectos de animación y, estoy seguro, que
utilizaré estos apuntes para coger ideas sobre actividades a realizar. Las
actividades de animación literaria tienen, además, un punto oculto que saca a
los niños de su rutina. Cada libro es distinto y cada actividad debe de serlo
también. No pasa nada por romper cánones, debemos de ser todo lo excéntricos
que podamos, debemos de hacerles ver que no todos los libros son iguales, o que
al menos no existe una única manera de leerlos.
5. Sobre la creación literaria
¿Qué hace mal un
maestro respecto a la creación literaria? En primer lugar, pide a los niños una
redacción sin especificarles qué se quiere. Ni ellos ni él comprenden el
concepto de redacción, o al menos no lo enfocan bien. No pone un ejemplo de lo
que se quiere, cuando se hace necesario, o bien un ejemplo para toda la clase,
o bien el de algún autor. No resuelven las dudas de los alumnos. No piden pensar
qué escribir ni desarrollan un esquema para entregar. Cuando dejamos al niño
hacer una redacción por que sí, hacen auténticas mediocridades. La literatura
es arte, y el arte lleva trabajo. ¡No vale cualquier cosa! Piden a los niños
que escriban las redacciones en clase, en las horas programadas, e igual no es
un momento en el que estén inspirados. Se centran en las faltas de ortografía,
cuando hay que atender a todos los aspectos, además de nunca corregirles sobre
la redacción; las obras de arte no pueden ser manchadas de esa forma. La
coherencia y cohesión son ejes vertebradores. Los borradores, además, son
necesarios y previos a la puesta en limpio. Es necesario guardarlo todo: el
boceto, el primer escrito, y, en resumen, todos los estadios del aprendizaje.
El niño, con este mal maestro, no lee la redacción a sus compañeros, que pueden
aportar ideas de mejora, especialmente en la función poética, y comentarios
positivos. Esta lectura debería darse y prepararse. No piden tampoco a los
niños autoevaluarse mediante una rúbrica, que es una evaluación, no una
calificación. Por último, no se les explica qué es lo que debe tener un texto
para ser literario. En la creación literaria, lo más importante es la forma, la
parte cualitativa. Una historia no es buena porque su contenido sea bueno, sino
porque está bien contado. Esto no quiere decir que el contenido no sea
importante.
La prosa es el
género más similar al uso lingüístico ordinario, y, por lo tanto, la forma más
natural de crear literatura en la actualidad. Los niños deben de seguir un
esquema básico de la creación en prosa: primero deben anotar ideas en una hoja
en sucio, luego han de ordenarlas y formar una estructura, posteriormente
realizarán la primera escritura que consideraremos como borrador,
posteriormente una primera revisión formal donde fijaremos la atención en la
puntuación, la expresión, la acentuación y las redundancias, luego se
realizarán las correcciones, y por último se pasará a limpio la creación.
Existen ciertas actividades que funcionan como estrategia para combatir el
llamado folio en blanco. Entre ellas, caben destacar los conjuros, las
historias mudas, el binomio fantástico, el cuento avió o el cuento de colorines.
También existen estrategias para crear textos o juegos poéticos para niños.
Suelen ser sencillas, ya que parten del hecho de que la poesía, en especial la
moderna, no necesitan rimar. Algunas de las que más me han gustado son los
chises hiperbólicos, las adivinanzas, los acrósticos, la ficha inicial, los
poemas de carpeta, las repeticiones, los poemas del mundo y el poema sobre
canción (sobre este último elaboré la actividad). La dramatización también es
un recurso que desarrolla una gran cantidad de capacidades en el niño. Por
ello, es importante atender también a la creación literaria de obras dramáticas,
aunque sean sencillas y breves. Los niños deben comprender que el teatro es
fuente directa de expresión, y que se hace a veces igual de necesario que la
prosa o la poesía. Lo mejor es crear obras que se personalicen para la clase,
en unas ocasiones lo hará el maestro, y en otras, la trabajarán los niños.
La creación
literaria es algo que, personalmente, siempre me ha gustado. Aun con ello, cierto
es que solo había trabajado el estilo narrativo, y que, gracias a las clases de
Irune, me he dado cuenta de un montón de cosas que se pueden mejorar en mi
estilo. Por ejemplo, me he encontrado con que en mis textos pongo muy pocos
adjetivos, y que cuando lo hago no logro describir con exactitud aquello que
estoy imaginando. Además, y en cuanto a la poesía y el drama se refiere, he
aprendido diversas actividades y métodos para poder llevar a cabo una correcta
composición creativa.
La actividad que
se nos proponía hacer, la cual versaba en crear tres textos literarios que
sirvieran como modelo para la futura creación de alumnos de primaria, ha sido satisfactoria.
Aun con esto, me he dado cuenta de lo difícil que es crear un buen texto,
especialmente en el plano del verso. Por un lado, sin las actividades de
estrategias proporcionadas por la profesora creo que no podría haber hecho un
buen fragmento, y, por otro, cabe destacar la obsesión por la rima como
principal dificultad. Me costaba imaginarme la poesía no rimada, y eso que soy
consciente de que la mayoría de la lírica actual no rima. Por otro lado, considero
que sí he podido aprender bastante de la actividad a pesar de estas dificultades.
En la realidad
práctica, o al menos desde mi experiencia. Es cierto que casi ningún maestro propone
estas creaciones literarias pautadas con actividades, ni mucho menos hacen
ellos una de ejemplo. Se limitan, como bien se ha hablado en clase, a pedir
redacciones genéricas, y se premia la limpieza, la creatividad y la buena ortografía
en vez de la forma, la cual, como hemos dicho, forma parte imprescindible de una
buena historia.
De cara a mi
futuro docente, de esta unidad saco en limpio un método para la correcta
creación literaria en Educación Primaria, ciertas estrategias para la creación
en prosa, otras tantas para la creación en verso, otras pocas para la creación
dramática, y, por último el hecho de saber combinar la creación literaria con
la creación artística. Por tanto, utilizaré la creación literaria como método
de trabajo en mi clase de literatura. Seré consciente, por un lado, de todas las
bondades que esta ofrece a sus alumnos, y, por otro, del listado de cosas que
suelen hacer mal los maestros respecto a dicha creación, en orden de no cometer
los mismos errores y estimular, mediante ejemplificaciones y propuestas de
actividad, la curiosidad de mis alumnos por la literatura y, más concretamente,
por la creación literaria.
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ResponderEliminarUn muy buen artículo. Muy bien presentadas las ideas claves de los bloques. Falta un poco de reflexión sobre las experiencias personales, sobre todo en las prácticas y el enfoque para el futuro docente que, en ocasiones, es más una opinión personal (sintética) que una reflexión (analítica).
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