martes, 1 de octubre de 2019



Lili, Libertad
Llevando al aula el libro de Moure

Pensaba en el viento, en un salto interminable por encima de un escenario infinito, suspendido en una nota musical. Son palabras de Gonzalo Moure, en su libro Lili, Libertad, cuyo éxito ha sido reconocido por tantos literatos infantiles, y galardonado con el Premio Barco de Vapor y Premio Jaén de Literatura Juvenil. La elección de este libro toma sus bases en la realidad de una obra poética, labrada desde la sencillez de una historia que pudiera ser banal, sino se perforase en el intelecto de una niña que, sin llegar a quererlo, rompe las reglas e inspira a aquellos a despertar de un letargo que parecía normalizarse. La sencillez de la estructura y lo bello del argumento son, pues, lo que llaman a la atracción de esta obra y su inclusión en un aula de primaria. Así pues, introduzcamos el libro en cuestión. Lili, Libertad, de Gonzalo Moure Trenor, fue publicado por primera vez en 1996 por la editorial SM, en su colección El Barco de Vapor, y su ilustración (solo la cubierta), viene de la mano de Alicia Cañas. El libro, según expone la editorial, viene decididamente enforcado para un público adolescente, de más de 12 años, aunque, como hipótesis de partida, tras una primera batida por las páginas, parece más adecuado para chicos de entre 10 y 11 años, concretamente para el curso de sexto de Educación Primaria.

a) Análisis del formato

Comencemos por lo puramente formal, analizando el formato del libro y todo lo que no se refiere al contenido. En primer lugar llama la atención el aspecto externo. Se trata de un libro de bolsillo, de lámina blanda y hojas blancas de una calidad un tanto entredicha, lo que no deja de trastocar una de sus finalidades que es la edición y producción en masa de este libro de cara a la venta para escolares. Su manejabilidad, aun con ello, es ideal para un niño de sexto curso, ya que, por un lado, tiene un tamaño ideal para ser cogido por un escolar, y por otro, las hojas son un tanto más gruesas lo que permite su paso sin que se peguen o se solapen entre ellas. Es un libro cómodo para un niño de esta edad. En lo referente a las ilustraciones, cabe señalar que el libro solo posee una, que se sitúa en su portada, y que a lo largo de una lectura que en un principio parece sencilla, no se añade ninguna otra. La imagen de la portada acoge un fondo azul sobre el que bailan dos pies envueltos en bailarinas, que se disponen en lo que en términos de ballet implica una tercera posición de Sauté. Las bailarinas son rosas y su contraste con el azul implica una atracción de la atención del lector hacia ellas. La portada es sugerente, sí… Pero no sé si lo sería tanto para un público infantil, especialmente si queremos atraer la lectura de los niños, tanto como la de las niñas, que bien por roles impuestos, o bien por estigmatización social, se verán más persuadidas por el baile que ellos. Cierto es que su significado va en correlación con lo lingüístico, pero quizás convendría adecuar la imagen no solo al contenido, sino también al lector del contenido. La tipografía, sin embargo, si invita a la lectura. Se trata de una fuente Times New Roman, de un tamaño aproximado de 12 pts. Esta característica va en consonancia con la edad a la que refiero va enforcado el libro. A los niños de esta edad se les hacen pesadas las letras tan juntas y las palabras tan poco espaciadas, así como las fuentes pequeñas y el formato tan acortado. Por muy corto que sea el libro, siempre les será pesado leer un texto cuya tipografía no se adecúe a su intelecto, por lo que parece que Ediciones SM acierta de manera flagrante al exponer en sus libros tanta sencillez en el formato.

b) Análisis del contenido

Pasemos ahora analizar el contenido, y no pudiendo ser de otra forma, comenzaremos por la temática. Lili, Libertad presenta una temática principal seguida de otras de consideración para el lector. Se puede afirmar que la obra trata de hacer ver cómo la transgresión de lo usual inspira a la reflexión sobre los estándares normalizados. Lili es una niña que, independientemente de sus motivaciones, que pasaremos a explicar posteriormente, aparece en clase el día de Carnaval, en el que todo el mundo va disfrazado, sin disfraz, mientras que el resto de los días de la semana, ya ordinarios, viene al aula disfrazada de bailarina. Y aunque al principio todo son mofas y reproches hacia ella, quien rompe con las reglas impuestas por un maestro que alega tener la supremacía de la razón mediante una autoridad que cada vez se debilita más y más, con el paso del tiempo va generando en sus compañeros un sentimiento de identificación, crítica y respuesta. Lili es, al final, un ente que inspira a los niños a cuestionase el porqué de las cosas, a remover en ellos un espíritu crítico que se ve necesario en el último ciclo de primaria. Por eso pienso que el libro es perfecto para un lector de sexto curso, porque esta invitación a la reflexión conceptual viene de la mano con el paso de la etapa de operaciones concretas, en las que el niño aún necesita reflexionar mediante objetos, a una etapa de operaciones formales, en las que ya se despierta la abstracción y la búsqueda de una reflexión más allá de lo pragmático. Esta etapa, dice Piaget, comienza ya a los 11 años, y trata sobre la búsqueda del yo sensible, intelectual, ideal y lógico. Pero también hay otras temáticas, aunque ya secundarias, de las que me gustaría subrayar dos. La primera es sobre los niveles de afección de un niño cuyos padres acaban de separarse, y de cómo por culpa de las preocupaciones de estos, el niño se ve mermado en una realidad solitaria de la que no se le despierta. Este tema se adecúa perfectamente a la realidad de tantos niños, cada vez en mayor número, que sufren el divorcio de sus padres, y que pueden sentirse perfectamente identificados. Por otro lado se toca, o mejor dicho, se esboza, un tema candente como es el del acoso escolar. Lili vive el rechazo de sus compañeros por transgredir con lo usual, con el status quo de lo teóricamente correcto. Muchos niños se sentirán identificados con esto, y observarán como los problemas de la protagonista irán reduciéndose según se hace más valiente, y cómo la mentalidad de sus compañeros cambiará de forma progresiva con el paso de los días.

En lo que se refiere a la estructura del texto, esta parece clara en cuanto al núcleo, pero cabe resaltar que este se presenta en el contexto de una intrahistoria que se cuenta dentro de una historia principal, aunque se poca relevancia. El libro comienza hablando en primera persona sobre un escritor de literatura juvenil que va a un colegio a animar a los niños a leer y escribir, y que finalmente acaba haciendo buenas migas con la directora, que a propósito de una anécdota, le cuenta, a lo largo de una tarde, la historia de Lili. Aunque dicha intrahistoria sea el núcleo de la obra, es verdad que el autor usa la historia principal de la directora al final de cada capítulo como conexión con el que le prosigue. Esta peculiaridad, parece hacer afable la lectura, pero quizás, un niño de 11 años no pueda entender, a pesar de separar la cursiva de la fuente normal, cuándo se habla de la intrahistoria y cuando no. Aun con ello, y con la ayuda de un maestro, parece que sí lograría adquirir esa sensibilidad. Pero centrándonos en el núcleo, el argumento presenta un planteamiento, en el que se afinan las características y contexto de la protagonista, un nudo, en el que el maestro invita a los niños a venir disfrazados por Carnaval y Lili no lo hace el día indicado sino otro, y un desenlace, en el que ya se logra que los personajes secundarios empaticen con Lili hasta el punto de trasgredir la norma. Este final es hermoso, y lo que lo hace esencialmente bello es que es abierto, y que deja margen al lector para imaginar lo que desee, poniendo a prueba esta abstracción en el pensamiento de la que hablábamos anteriormente, y en la que un niño de 11 años debe sumergirse. Por esta razón, la estructura me parece idónea para la edad y el curso referidos.

En cuanto a los personajes, la protagonista del relato es un tanto compleja, pero a la postre de su complejidad parece identificarse perfectamente con las características de un niño de 11 años. Aunque es verdad que Lili no es una niña usual, y que hace algunas cosas que no suelen hacer los niños, como por ejemplo no ver la tele, cenar sin hablar… esto no parece más que el resultado de la intencionalidad de un autor que quiere darle complejidad al personaje, que, sí es verdad, que atiende a las preocupaciones de una niña de 11 años, habla como una niña de 11 años, y por supuesto siente como una niña de 11 años. Se trata de un personaje en un principio solitario y encerrado en su mundo interior. Se observa que no habla con nadie, ni siquiera con su madre muchas veces, y que se pasa el día imaginando en su cabeza fantasías tales como las palabras que ve reflejadas en el pelo de Pepa. También es una niña acomplejada, y entre líneas se deduce como esto viene causado por la separación de sus padres y el poco tiempo que la madre puede dedicarle. Esto no desentona con una personalidad pesimista, que ve su ciudad como un complejo de grises y su colegio como un contexto carcelario más propio de una realidad en la que no se quiere ver sumergida. A su vez Lili sufre bullying, y aunque quizás las cosas que le pasaban estaban más normalizadas en los 90, parece que muchos niños de sexto curso se podrían ver identificados con ella, ya que es justo uno de los peores cursos, donde más avivada está esta problemática. Lili es, a fin de resumir, un personaje idóneo por su contexto, y aún más para niños de padres divorciados, o que sufren bullying, pero también para otros, que no se dan cuenta de una realidad hasta que alguien no les despierta de la suya. Los demás personajes asumen un rol claramente identificable para un niño de la edad en la que tratamos. Aunque complejos, ya que la psicología tanto de la madre como del maestro lo son, los niños llegan a entender su presencia, e incluso empatizan con su forma de ser y de pensar. La madre es una mujer trabajadora, que se nota que tras su divorcio se ha tenido que buscar un trabajo que le reporte mayores beneficios. Con lo que se ve que no cuenta, es con que su nueva vida laboral es demasiado intensa y, a veces, deja de atender las necesidades de la protagonista. Los niños de sexto necesitan personajes así, con el que identifiquen el rol de un padre o madre que muchas veces no tiene tiempo para ellos. Al final, muchas veces, lo que quieren es ser escuchados. En cuanto a la figura del maestro, pinta el cuadro de una figura completamente autoritaria, cuyas normas giran a su alrededor y que fundamenta su por qué en la disciplina y el programa. Aun con esto, se ve a un personaje cansado, desgastado con el paso del tiempo. Se vislumbra la figura de un joven idealista que se ha hecho mayor, y que se ha acabado por convertir en algo que nunca quiso. Este personaje irá cambiando su personalidad según se desarrollan los acontecimientos, hasta el punto de que el lector pueda sentir verdadera empatía por la figura del maestro, algo que sin duda aporta un toque sublime para los niños de sexto curso, que, por lo general, tienden a ser egocéntricos y no ven que detrás de los roles que un maestro asume hay una persona. La abuela, Pepa o Héctor son personajes que, aunque no dan lugar a mucho diálogo, también aportan un significado a la obra, y sus roles son perfectamente identificables, lo cual no deja de ser positivo para un lector necesitado de aclaraciones.

El libro Lili, Libertad, es una obra en la que se subrayan, también, ciertos valores y contravalores. Tras su lectura parecen resonar múltiples elementos que relacionan el ser del personaje con la ética social, pero si quisiéramos destacar los más importantes, hablaríamos de valentía y desobediencia como valor y contravalor respectivamente. Por un lado se nos presenta un personaje poco a poco más valiente, y se observa como esta valentía implica consecuencias positivas. Se buscan niños valientes, la sociedad necesita de su ejemplo, y este libro es una oda a la valentía. En la otra cara nos encontramos con la desobediencia, y tendríamos que templar nuestra moralidad y reflexionar acerca de hasta qué punto esta aporta beneficios. ¡Tenemos aquí dos aspectos a trabajar en el aula! El libro invita a una reflexión sobre el valor de la valentía y la eficacia de la desobediencia, atraigamos a los alumnos a que debatan sobre ello, pero no les presentemos aun esta deducción, dejemos que la descubran por ellos mismos, quizás incluso saquen de la obra un debate aún más sorprendente.

Por último cabe hablar del lenguaje. En una primera lectura parece que este se adecua al nivel de desarrollo madurativo de un niño de 11 años, en lo que a su parte lingüística se refiere. Y es que, tras un análisis más exhaustivo, observamos como juega con la primera persona de la historia y la tercera de la intrahistoria, el desarrollo de diálogos suficientemente extensos y claramente diferenciados de la narración, la separación entre párrafos que se hacen bastante factibles de leer (salvo algunas excepciones de páginas que quizás fueran necesarias para la consecución del argumento), y, en general, estructuras morfosintácticas y un estilo personal del autor envidiable.

c) Conclusión final

A modo de conclusión, con este análisis vemos una clara relación entre los datos aquí facilitados y el contenido del tema uno de la asignatura Literatura española infantil y educación literaria, en cuanto al análisis y selección de literatura de autor se refiere. Además, esta actividad se ve perfectamente encaminada hacia un futuro docente en el que se podrá disponer tanto de herramientas metodológicas como de recursos didácticos para el correcto análisis y selección de textos literarios. Comprender la variabilidad del formato, la facilidad en la lectura, el contenido en relación con el desarrollo evolutivo del niño, y otros cuantos ítems, ya nombrados anteriormente son, sin duda, trabajos de verdadera utilidad de cara a un futuro. En cuanto al contenido del libro, podríamos decir que Lili, Libertad es un libro perfectamente adecuado para traerlo a un aula de sexto de primaria. La obra, digamos, se puede trabajar desde dos niveles, uno denotativo, gracias a la clarificación de su formato en cuanto aspecto y tipografía, y otro connotativo, por todo lo que implica su contenido y las reflexiones a las que da lugar tanto en su temática como con sus personajes, sin olvidar la importancia de la estructura, los valores que se trabajan, y la adecuación del vocabulario que Moure utiliza para facilitar su comprensión. Como dijimos anteriormente, tras realizar este primer análisis de lo literal, del propio contenido de la intrahistoria y de los acontecimientos que en esta sucede, el libro invita a una doble reflexión de la que se pueden hacer partícipes a los alumnos. Por un lado, podemos hablar de las reglas, de su finalidad y de si está bien sobrepasarlas. Traeremos a Lili como eje vertebrador de un dilema sobre sus actos, que piensen si actuó o no correctamente. Por otro, también podemos traer al aula el tema del acoso escolar, a la postre de situaciones que de ello implican y que con ello se derivan, llevando la realidad que en la obra vive la protagonista y valorando los hechos que acontecen en relación con este contenido. Además, ya finalizando, se podría realizar una actividad practica en la que, aprovechando lo abierto que queda el final, los niños puedan escribir, en una o dos frases, quién era el que entraba por la puerta y cómo entraba, o quien sospechan que es la protagonista, vistos los dos niveles estructurales del argumento. Pero ante todo, como hemos dicho en repetidas ocasiones, no se trata de plantearles un debate y presentarles el partido que deben de tomar, ni siquiera de señalarles las posturas, es importante que, desde su reflexión, ellos lleguen al debate, y que a partir de ahí surja la magia, esa que ellos tienen, al fin y al cabo seguramente nos sorprendan. No es necesario decirle al niño que ver, que pensar y que sentir. Ellos tienen capacidades de sobra, solo tenemos que entenderles. Al final, ellos solo quieren ser escuchados… Tal vez fuera esa la intención de Lili, o tal vez no, de todos modos, como dice nuestro autor en sus últimas líneas, ninguna historia se acaba.

Referencias

Moure, G. (1996). Lili, Libertad. Madrid: Ediciones SM.
Piaget, J. (1969). Psicología del niño. Ginebra: Ediciones Morata.
Piaget, J. (1980). Investigaciones sobre las correspondencias. Ginebra: Ediciones Morata.
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1 comentario:

  1. La actividad está perfecta, Guillermo pero recuerda que, además, debes cubrir los aspectos comunes de la evaluación (los que debes tener en cuenta en todas las actividades y que están en la tabla de la pág 5 de la guía de trabajo), es decir, relacionar tu trabajo con la teoría del bloque y demostrar que eres consciente de su utilidad para tu futuro docente. Puedes hacerlo en la introducción y en la conclusión de cada entrada.

    Por otra parte, aunque tu redacción es impecable, si usaras títulos para los apartados sería más fácil la lectura y, tal vez, tus compañeros se habrían animado a comentarte.

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