Textos creativos
Modelos para la creación literaria
a) Creación en prosa y relación con la edad
El Enanito Loco es un
texto en prosa diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la
creación literaria en alumnos de quinto de primaria. La estructura del texto
sigue la estrategia de creación de las seis preguntas; véase ¿quién?, ¿dónde?,
¿qué hacía?, ¿qué dijo?, ¿qué le decían?, y ¿cómo terminó? Esta estrategia de
creación parece bastante adecuada para su trabajo con niños de 10 años, que
presentan ya una mentalidad más analítica y capaz de construir estructuras
lógicas con herramientas de ayuda. Cabe decir que la idea del enanito loco no
es mía, sino que surge de un cuento que solía contarme mi abuela por las noches
cuando era pequeño, y que he querido transcribir realizando algunas
modificaciones. ¡Allá vamos!
El enanito loco mide unos 4
centímetros, es delgadito, tiene una nariz casi tan puntiaguda como la de
pinocho, unas orejas más grandes que toda su cabeza, un sombrero morado y un
traje verde con un cinturón amarillo. Sus pies son más pequeños que sus uñas, y
están resguardados por unos zapatitos triangulares con una bolita gris cosida
al final de estos. El enanito loco vive en el interior de una gran seta de
color violeta, aunque no pasa mucho tiempo en casa. Y es que suele pasar la
mayor parte de su día en el colegio de un pueblo cercano a donde vive, subido a
los hombros de los niños. Les susurra cosas que tienen que hacer, sobre todo
travesuras. Él siempre se troncha de risa cuando una travesura sale bien. Un
día logró que un niño pintase toda la pared de su clase con un rotulador. Otro
día consiguió que una niña escondiese todos los libros de matemáticas en un
cajón escondido en el aula… ¡todos los niños estuvieron buscándolos media hora!
También logró llenar el cuarto de baño de papel higiénico, convenciendo a uno
de los alumnos de tirar los rollos a lo largo de este como si de una serpentina
se tratase.
Un día, el enanito loco quiso
subirse al hombro de Dani, un niño de 8 años, de media estatura, delgado, de
pelo castaño, educado, deportista, de muy buen corazón… - Hola. – Dijo el
enanito. – Hola, ¿quién eres? – Soy el enanito loco, estoy aquí para que lo
pases bien en el colegio. – Encantado, enanito, pero yo ya lo paso bien en el
colegio. – Bueno… Te propongo pasártelo aun mejor, ¿qué te parece? - ¿Cómo? –
Respondió Dani. – Es fácil. Quiero que cojas la agenda de tu profesora, la que
tiene siempre en su mesa para ver a qué clase tiene que ir cada hora, y que le
cambies los horarios por otros distintos. Así no sabrá a donde ir y la veremos
perdida por los pasillos. ¡Ji, ji, ji, ji! – Dijo el enanito riéndose. – Pero
enanito, ¡eso es cruel! - ¿Cruel? Es divertido. - ¿Para quién? ¿es divertido
para la profesora? ¡hay más formas de divertirse enanito loco, y muchas son
buenas! El enanito, que hasta ahora solo había disfrutado del sufrimiento de
los demás, se puso, por primera vez, en su corta vida, en el lugar de las
víctimas de sus travesuras. Se imaginó ser ese limpiador que le tocaba dejar el
baño impoluto la tarde que se había dedicado a tirar los rollos de papel, o esa
profesora que tenía que dar cuenta de las paredes pintadas en su clase, o todos
esos niños que se pasaron un buen rato frustrados por no encontrar un libro que
él había escondido. El enanito loco, bastante triste, bajó del hombro de Dani,
y cabizbajo comenzó a caminar hacia casa. Cuando llegó a su setita, se puso el
pijamita, se tumbó en su camita, y cansado y hastiado, echó a dormir.
Al día siguiente volvió a la
escuela. Encontró a Dani, y se volvió a subir a su hombro. - ¿Qué otras formas
hay de divertirse, Dani? – Le preguntó. – Ja, ja, ja, quédate aquí subido todo
el día, verás que bien nos lo pasamos. – El enanito loco pasó el día pegado a
Dani, estuvo en clase con él, se partió de risa con algunos de los chistes que
su profesor contaba, conoció a sus amigos, vivió un partido de fútbol en el
patio del recreo, saltó a la comba, jugó al pilla-pilla, visitó la casa de
Dani, conoció a sus padres, se lo pasó en grande escuchando las historias de su
abuelo, bailó al ritmo de la música que el niño sobre el que se apoyaba cantaba
desde su cuarto… Volvió a su casa dando saltos de alegría, girando en el aire,
sonriendo. El enanito loco había pasado el día más feliz de su vida. Ya estaba
deseando acostarse para despertarse mañana y subirse a los hombros de otro niño.
En verdad quería pasar un día con cada uno de los niños de ese colegio. Sabía,
perfectamente, que cada uno le tendría algo distinto que enseñar. Quería
divertirse, y había descubierto una nueva forma de hacerlo.
b) Creación en verso y relación con la edad
Sol a cántaros es un texto en verso diseñado a partir de la
idea de establecer un modelo para la creación literaria en alumnos de sexto de
primaria. La estructura sigue la estrategia de poema sobre canción. Por ello,
nos inspiramos en el tema Cuando me siento bien del grupo español Efecto
Pasillo, al que cambiamos en casi su totalidad, la letra, dejando solo la
melodía para que pueda ser un poema cantado. Esta estrategia de creación parece
adecuada para niños de 11 años, que se verán motivados al seleccionar una de
sus canciones favoritas y cambiarle la letra para adaptarla a su propia forma
de pensar. El texto escrito a continuación, no es más que un reflejo de muestra
sobre cómo adaptar la canción de Efecto Pasillo a las circunstancias
contextuales de un niño de 11 años, en orden de atraerlo hacia la idea de
creación literaria que proponemos.
Cuando me siento bien,
me levanto con sorpresa,
me meto en la ducha, calentita, espesa.
El invierno es la estación que me hace sonreír,
me voy al colegio, contento y feliz.
Me siento bien,
entro al cole con frescura,
matemáticas, lengua, o literatura.
Todo lo bonito que hay en una clase entera,
luego toca el patio,
¡te echo una carrera!
Soy capaz de jugar muchas horas,
de correr, de gritar, de bailar de apostar a que
soy más feliz que ninguno,
en solo un segundo sonrío y me siento bien.
Te doy mi optimismo tu me das el tuyo,
hoy toca hacer algo,
que todos queremos hacer.
Hoy toca ponerte,
con tus amigos a jugar a un juego.
Al fútbol, baloncesto,
Cualquier deporte no es cosa de luego.
Por eso, hoy toca,
optimismo todo el día.
En la mañana, en la noche,
sol a cantaros y mucha energía.
c) Creación dramática y relación con la edad
Teatro de tristeres es un
texto dramático diseñado a partir de la idea de establecer un modelo para la
creación literaria en alumnos de sexto de primaria. La estructura del texto
sigue la estrategia de escribir un drama. Esta estrategia parece bastante
adecuada para su trabajo con niños de 11 años, ya que se trata de una creación
desde cero que toma como base otras experiencias dramáticas que los alumnos
hayan podido vivir en cursos anteriores. El niño parece, además,
suficientemente capacitado a esta edad para construir estructuras de diálogo
lógicas con ciertas herramientas. La construcción de títeres, además, es un
recurso lúdico que va de la mano con esta creación, y que dará un toque a la
obra de lo más personal, ayudando a los alumnos a sentirse identificados con
ella. El texto propuesto a continuación no es más que una ejemplificación de
cómo, con tan solo cuatro personajes, se puede crear una estructura dramática
sencilla, original y divertida.
- Antonio Tristón: hola María, ¿qué tal?
- María Tristona: mal, una mañana horrible, ¿y tú?
- Antonio Tristón: mal también.
- María Tristona: claro, como siempre en Tristelandia.
(Llega Roberto Tristón).
- Antonio Tristón: hola Roberto, ¿cómo te va?
- Roberto Tristón: fantásticamente, ¿y a vosotros?
- María Tristona: ¿fantásticamente? ¿te pasa algo? ¡debes de tener
fiebre!
- Roberto Tristón: no, simplemente me encuentro feliz.
- María Tristona: ¿feliz? ¿con qué motivo?
- Roberto Tristón: no lo sé, me encuentro raro, me apetece hacer
cosas, ja, ja, ja.
- María Tristona: eso no es normal. A ti te ha pasado algo para estar
así de contento.
- Roberto Tristón: no hombre. Bueno, me voy a ir, que sino no llegaré a
trabajar. ¡Un saludo!
(Desaparece Roberto Tristón y se hace un silencio).
- Antonio Tristón: ¿qué le pasa? está feliz.
- María Tristona: nada bueno, desde luego…
- Antonio Tristón: ¿y si le seguimos a ver qué es lo que le sucede?
- María Tristona: me parece mal, vamos allá.
(Antonio Tristón y María Tristona desaparecen y, posteriormente,
vuelven a aparecer en una esquina observando los movimientos de Roberto
Tristón).
- Roberto Tristón (tatareando una canción y bailando): lalala, lala,
laaa… ¡Buenos días jefa! Bonito día el de hoy, ¿no? Me voy a mi puesto que me
toca rellenar un montón de informes. Me pondré música mientras trabajo, ¡eso
alegra mucho más el día!
- Jefa Tristona: ¿estás bien Roberto? ¿te noto algo cambiado? Hacer
informes no es divertido, es aburrido, ¡más bien triste!
- Roberto Tristón: no desde que leo este libro, Cómo ser feliz en
Tristelandia.
- Jefa Tristona: anda, anda. Déjate de libros y ponte a trabajar.
(Jefa Tristona y Roberto Tristón desaparecen de plano, mientras
permanecen María Tristona y Antonio Tristón).
- María Tristona: ¿has oído? Roberto está leyendo un libro que le
impide estar triste como todos los demás…
- Antonio Tristón: sí… ¿raro eh? Tenemos que hacernos con ese libro.
(Antonio Tristón y María Tristona desaparecen, y, posteriormente,
vuelven a aparecer en una esquina observando a Roberto Tristón).
- Roberto Tristón: una firmita por aquí, un escrito por allá… creo que
ha llegado el momento de hacer una parada para ir al baño.
(Roberto Tristón desaparece y se quedan María Tristona y Antonio
Tristón).
- María Tristona: ¡ahora, es el momento, corre!
(Antonio Tristón se hace con el libro)
- Antonio Tristón: ¡lo tengo! ¡Es mío!
(María Tristona y Antonio Tristón desaparecen de la escena.
Posteriormente, vuelven a entrar los dos con el libro).
- María Tristona (leyendo): para ser feliz en Tristelandia hace
falta sonreír en todo momento. Darte cuenta de que la vida es un regalo.
Exprimir cada minuto como si fuese el último. Saltar, reír, correr, jugar…
¡Tener optimismo!
- Antonio Tristón: ¿qué significa todo esto? ¿acaso no todo el mundo
debe estar triste en todo momento? ¡No lo entiendo!
- María Tristona: al parecer no, en este libro hay una cosa que se
llama alegría. Creo que es algo que te hace sentirte bien contigo mismo.
- Antonio Tristón: ¿y cómo se consigue la alegría?
- María Tristona: es fácil. Aquí hay una lista de cosas que puedes
hacer. Por ejemplo, jugar con tus amigos, hacer deporte, cantar, bailar,
reírte…
- Antonio Tristón: parece divertido, sin duda. ¿Merecerá la pena?
- María Tristona: supongo que sí, mira Roberto, se le ve feliz. ¿Qué
motivos habría para estarlo en Tristelandia?
- Antonio Tristón: tienes razón María, creo que deberíamos de hacer
caso a ese libro.
- María Tristona: ¿qué probamos primero?
- Antonio Tristón: esto de cantar parece divertido. ¿Vamos a ello?
- María Tristona: ¡vamos!
(María Tristona y Antonio tristón
se ponen a tatarear una canción distinta cada uno).
d) Creación del libro y relación con la edad

---
ResponderEliminar